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Los Premios Ciutat de Barcelona abogan por la diversidad cultural como fuente de libertad

El palmarés incluye por primera vez un reconocimiento a la labor de los pedagogos

La sobriedad institucional marcó ayer la ceremonia de entrega de los Premios Ciutat de Barcelona, presidida por el alcalde Joan Clos y celebrada en el Saló de Cent del Ayuntamiento. La nota de humor la pusieron el escritor Álvaro Pombo, quien leyó su discurso de agradecimiento en catalán, y el equipo del programa radiofónico Minoria Absoluta, de RAC-1, consagrado a la sátira política. "Dedicamos este premio a los que luchan contra la censura de aquí y de Alá", bromeó Toni Soler. El elogio a la diversidad cultural y la libertad que supone fue un motivo recurrente en la gala.

Tanto los galardonados, como los organizadores se felicitaron por la variedad de las propuestas distinguidas en esta edición de los Premios Ciutat de Barcelona, en la que se reconoció la fecunda trayectoria de artistas como el fotógrafo Joan Colom, la cineasta Isabel Coixet, la actriz Anna Lizaran o los escritores Jordi Sarsanedas, premiado en el apartado de literatura catalana, y Álvaro Pombo, en el de literatura castellana. En la ceromonia se elogió, además, la pujanza cultural de la ciudad, una inquietud que quedó patente en el reconocimiento a los investigadores de distintas disciplinas. Así, Albert Garcia Espuche ganó el Duran i Sanpere de Història de Barcelona con su estudio Barcelona entre dues guerres. Economia i vida quotidiana (1652-1714). Por su parte, Luis Alberto Pérez-Jurado fue distinguido en la categoría de investigación científica en reconocimiento a sus estudios sobre los orígenes del síndrome Williams-Beuren. El investigador dedicó el galardón a las personas afectadas por este trastorno genético.

Asimismo, Josep Maria Guilemany, Javier Fernández y Joan Ramon Miguel, miembros del Centro de Proyección Térmica de la Universidad de Barcelona, lograron el premio de investigación tecnológica por sus aportaciones al campo de la ingeniería de superfícies. Los premiados pidieron más oportunidades de trabajo para los ingenieros jóvenes.

En la recién estrenada categoría de educación, se reconoció la trayectoria de la pedagoga Isabel Ribera por su trabajo como directora del Instituto de Educación Secundaria de Narcís Monturiol, del distrito barcelonés de Horta-Guinardó. El premio de ensayo recayó en Ramón Andrés por Johan Sebastian Bach: los día, las ideas y los libros, publicado por la editorial Acantilado.

La colorista restauración del mercado barcelonés de Santa Caterina -obra del despacho de arquitectos EMBT que dirige Benedetta Tagliabue- fue reconocida en la categoría de arquitectura y urbanismo. Tagliabue resaltó el carácter pionero del urbanismo de Barcelona, que combina modernidad y calidad de vida. En la de diseño, venció el Estudio Summa por la creación de la nueva imagen coorporativa de Barcelona Televisió.

Anna Lizaran, premiada en el aparatado de artes escénicas por su papel protagonista en Un matrimoni de Boston, de David Mamet, no pudo recoger el galardón en persona por motivos de trabajo: la actriz se encuentra en Bilbao ensayando con Lluís Paqual el montaje de dos clásicos de Shakespeare, Hamlet y La tempestad. Emma Vilarasau y Marta Marco recogieron el premio en su nombre.

Pero el palmarés no acabó ahí. Completaron la lista de premiados Cesc Gelabert, Lydia Azzopardi y Pascal Comelade (danza); Albert Nolla, premiado por su traducción al catalán de Tòquio blues, de Haruki Murakami (Empúries); el documental L'Escola excelent del programa de TVE Catalunya Gran Angular (televisión); el Quartet Casals (música), el periodista de La Vanguardia Enric Juliana (prensa); Frédéric Edelmann, colaborador del diario Le Monde (proyección internacional de Barcelona), y Xavier Serra y Bram de Jong (multimedia), responsables del proyecto The freesound project, que atesora en su base de datos 13.000 sonidos de acceso libre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de febrero de 2006