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Mercedes Lezcano defiende sus 'Conversaciones con Primo Levi'

"Todo es suyo; yo no he añadido nada", dice la directora teatral

Primo Levi (Turín 1919-1987), el autor de Si esto es un hombre, cuya obra literaria estuvo marcada por su encarcelamiento en el campo de concentración nazi de Auschwitz, no se hubiera asombrado de la polémica que ha causado en España la puesta en escena de Conversación con Primo Levi, creada y dirigida por Mercedes Lezcano y representada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid después de una gira española que ahora proseguirá.

La Embajada israelí en España arremetió contra el montaje, subvencionado por la Comunidad de Madrid y por el Ministerio de Cultura, y llegó a pedir la retirada de la obra; el plazo de representaciones acabó sin que esa solicitud diplomática se haya cumplimentado, y ahora esta Conversación con Primo Levi seguirá su gira. El embajador israelí, Víctor Harel, le puso palabras a su queja. Dijo Harel que la obra "deshonra y mancilla a Israel" con fines "claramente antisemitas". Y continuó diciendo que Conversación con Primo Levi lleva al espectador "a la conclusión de que los judíos, luego de haber sido víctimas, se convierten hoy en día en verdugos" de los palestinos.

Primo Levi era judío, su actitud le llevó al campo de concentración; fue luego crítico con algunas de las actitudes del Estado de Israel. Sobre su estatura moral y su experiencia, Antonio Muñoz Molina escribió recientemente en el prólogo de Trilogía de Auschwitz (El Aleph): "Casi nadie ha contado el infierno con tanta claridad y hondura como Primo Levi". Levi fue siempre muy explícito; y lo fue con respecto a actuaciones gubernamentales israelíes en el libro Conversación con Primo Levi, de Fernando Camon, publicado en España por Anaya@Muchnick. En esta obra se inspiró Mercedes Lezcano para realizar su montaje teatral.

Paradoja

A ella no le resultó extraña la polémica, pero sí le sorprendió que se dijera que ella había introducido textos que no eran originales del autor judío italiano. "Todo es suyo; yo no he añadido nada". La polémica desatada sobre su obra contiene una paradoja similar a la que ha resultado tras el estreno de la película Múnich, de Steven Spielberg; el cineasta norteamericano se distinguió siempre por defender posiciones de respeto y de admiración por la diáspora judía y sus sufrimientos (La lista de Schindler), pero su "comprensión" de la lucha palestina ha hecho que algunos sectores judíos hayan puesto en entredicho su amor al pueblo judío.

"A mí no me sorprende que Primo Levi siga causando polémica en asuntos como éste", dice Mercedes Lezcano; "fue así toda su vida: firmó manifiestos, escribió artículos en contra de la política del Estado de Israel, deploró la invasión de Líbano, los ataques a Sabra y Chatila...".

Se le reprocha que en el montaje haya introducido elementos que igualan la actitud de los nazis con lo que hacen hoy los israelíes con los ciudadanos palestinos. Ella lo desmiente. "Todo es de Primo Levi". Lo único que hay de su pluma en el espectáculo es esta frase, con la que concluye Conversación con Primo Levi: "¿Hasta cuándo la barbarie? ¿Cómo un pueblo que ha sufrido tanto puede, años después, infligir a otro tanto dolor? Primo Levi se suicidó tirándose por el hueco de la escalera de su casa en 1987, unos meses después de esta conversación. Descanse en paz".

Otro reproche que se le hace a la directora de Conversación con Primo Levi es sobre la introducción de imágenes que desatan esa equivalencia entre lo que ocurrió en una época y en otra. "Falso. Me preocupaba mucho el equilibrio; de los cinco bloques de imágenes que he utilizado, cuatro se refieren al pasado, a lo que sufrieron los judíos, y uno solo se refiere a la situación de los palestinos. En este último aparece una niña masacrada, es cierto, y una pregunta que le hacen en el vídeo del que están extraídas las imágenes. Le preguntan por su deseo, y ella responde: 'Volver a casa'. Lo que me asusta es que lo que se ve en los telediarios sea ahora motivo de escándalo. Bueno, a lo mejor es cierto que el teatro despierta más las conciencias que la televisión o los periódicos".

Mercedes Lezcano está satisfecha de haber puesto a Primo Levi en el mapa que éste prefería, en el de la controversia y la denuncia. "Me encanta Primo Levi. En este mundo tan sucio, tan violento, tan mediocre, la voz de Primo Levi se aparece con una grandeza asombrosa, y eso es lo que a mí me mueve a llevarlo a escena". Lezcano también quiere dejar clara su intención: "Una cosa es el Gobierno israelí y otra es el pueblo judío, y por éste tengo una admiración sin límites".

Actriz de teatro y cine (trabajó en Tartufo, la célebre adaptación de su marido, Adolfo Marsillach), dirige teatro desde el año 2000, y ya ha hecho Mujeres, a partir de relatos de Mercé Rodoreda; Noche de Reyes sin Shakespeare, sobre un texto del propio Marsillach, y Conversación con Primo Levi, entre otras.

Disculpas

La protesta israelí ha tenido alcance institucional, y ha sido respondida al menos por una de las entidades que apoyó la obra. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, expresó su deseo de desvincularse de Conversación con Primo Levi, en atención a esas protestas israelíes, y su director general de Promoción Cultural, Javier Casal, expresó sus disculpas al embajador "por si se ha sentido ofendido o no justamente tratado"; Casal añadió dos matices: que la Administración regional "no tiene en su mano suspender ni retirar" la obra y que, además, la Consejería de Cultura tiene también "absoluto respeto hacia los creadores artísticos", algo que en otros casos también ha dicho la presidenta regional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de febrero de 2006

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