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Reportaje:

Georgia rinde homenaje a una negra

La cuna del racismo dedica un funeral oficial a la viuda de Martin Luther King

Amortajada en rosa pálido, con un toque de carmín rojo en los labios, Coretta Scott King yace en su féretro en el centro de la rotonda del Capitolio de Georgia. Es la primera mujer, y la primera persona negra, a la que se le ha concedido este honor, en lo que una vez fue el corazón del segregacionismo en EE UU. Miles de personas, 42.000 según la oficina del Gobernador, y en su mayoría de raza negra, rindieron el fin de semana solemne tributo a Coretta King, la viuda del líder de los derechos civiles, Martin Luther King, asesinado el 4 de abril de 1968 en Memphis (Tennessee).

Dos caballos tiraron de la carroza negra que transportó el sábado al mediodía el ataúd de King por las calles de Atlanta hasta el Capitolio. Una guardia de honor recibió en la sede del Gobierno a la viuda del reverendo King. A las puertas, la multitud ignoró un día desapacible para vitorear a la primera dama de la lucha por los derechos civiles. El Gobernador de Georgia, Sonny Perdue, y su mujer, Mary Perdue, escoltaron el féretro hasta la capilla ardiente. En 1968, el gobernador segregacionista, Lester Maddox, se negó a rendir tributo a Martin Luther King y se declaró indignado ante la idea de que las banderas, dominadas entonces por la confederada, ondeasen a media asta en señal de respeto a "un hombre negro". Nada más conocerse la muerte de la viuda de King, el actual Gobernador ordenó que las banderas ondearan todas a media asta. Ya no hay huella de la bandera confederada.

"Yo no estaría hoy aquí si no hubiera sido por ella", dijo la alcaldesa de Atlanta

La foto que en los pasados dos días se ha tomado de Atlanta ha sido muy diferente a la de 1968. En gran medida gracias a Coretta King. "Yo no estaría hoy aquí si no hubiera sido por ella", declaraba la alcaldesa de Atlanta, Shirley Franklin, primera mujer negra que lleva las riendas de la ciudad. "Le debo mi carrera a King", concedía Franklin. "Coretta King fue una mujer de gran coraje, una inspiración para millones de personas y una de las figuras más influyentes en los derechos civiles", declaró el Gobernador Perdue. "Fue un ancla y un faro para su marido", añadió.

A sus 78 años, esta mujer de Alabama (que conoció a su legendario esposo durante sus estudios de música en Boston) fallecía el pasado lunes en México. Sobre las circunstancias de su muerte se ha hablado poco en los medios de comunicación. Coretta King murió en la clínica Santa Mónica, en Rosarito, en el Estado mexicano de Baja California, de un paro cardiorrespiratorio, producto de "un avanzado" cáncer de ovarios, según informaron los médicos. El Gobierno de ese Estado ordenaba el pasado sábado la clausura de la clínica, donde ciudadanos estadounidenses iban a someterse a tratamientos ajenos a las normas médicas, contra cánceres que en su país les diagnosticaban incurables. Fue también el caso de Coretta King. La fallecida sufrió el año pasado un grave ataque de corazón que le impidió participar, por primera vez en 20 años, en el homenaje por el cumpleaños de su marido, el pasado 16 de enero.

Coretta se casaba en 1953 con Martin Luther King, premio Nobel de la Paz por su lucha, y tuvieron cuatro hijos, Yolanda, Dexter, Martin Luther King III y Bernice. Coretta estuvo al lado de Martin en los días más tumultuosos del movimiento por los derechos civiles, y desde el asesinato de su marido dedicó gran parte de su vida a mantener vivo su legado.

Mañana será el funeral de Coretta, y asistirá el presidente Bush. El congresista por Georgia, Randal Mangham, declaró que había llegado "la hora de que King yaciera con honor bajo la cúpula del Capitolio de Georgia". "Martin está hoy aquí con ella", dijo Mangham, y añadió: "Ella acabó la labor que él comenzó".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de febrero de 2006