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El candidato de Bush al Supremo pasa su primer filtro en el Senado

Los miembros del Comité Judicial del Senado de EE UU ajustaron sus votos a la doctrina de partido y con ello aprobaron la recomendación del juez Samuel Alito para acceder a la plaza del Tribunal Supremo que dejará vacante la juez Sandra Day O'Connor. El candidato de George W. Bush sólo ha de superar ya la votación en el pleno del Senado; la mayoría republicana y la tibia oposición demócrata garantizan su nombramiento.

Los 55 senadores republicanos y 44 demócratas (más un independiente) votarán en pleno sobre la candidatura de Samuel Alito antes de que termine la semana. El reparto de escaños permitirá su acceso al máximo tribunal de EE UU.

En el Comité Judicial, formado por 18 senadores, los 10 miembros republicanos votaron a favor de Alito y los ocho demócratas en contra. La recomendación del Comité es el penúltimo trámite hacia la votación en pleno.

Las comparecencias de este magistrado de 55 años, antiguo miembro del equipo legal de la Casa Blanca durante el mandato de Ronald Reagan, han demostrado más su capacidad diplomática que judicial: ha sabido esquivar las preguntas más controvertidas sin desvelar claramente su postura ni comprometer el sentido de sus decisiones futuras. El demócrata Charles Schummer ha sugerido que la templanza de Alito durante las sesiones esconde una ideología profundamente conservadora: "Es de los que todavía piensan que la Constitución no protege el derecho al aborto, pero no se lo quiere decir a los estadounidenses porque sabe lo impopular que es esa postura", dijo ayer tras la votación. Alito ha sido difuso en su postura sobre el derecho al aborto, pero algunos textos de su carrera judicial sugieren su oposición a la sentencia que lo legalizó.

Después de la votación, la Casa Blanca difundió un comunicado de crítica a los demócratas: "El tono negativo, los ataques constantes y la distorsión de la carrera del juez Alito confirman lo que ya habíamos visto en las sesiones de confirmación: que el juez tiene una mente abierta, pero los demócratas, sometidos a sus grupos de interés, no". Un portavoz del Gobierno acusó a este partido de haber "tergiversado y distorsionado las opiniones del juez hasta hacerlas irreconocibles".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 2006