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El Ayuntamiento de Barcelona estrena la ordenanza contra el incivismo

La nueva ordenanza municipal cívica de Barcelona entra en vigor hoy con la introducción de más conductas perseguidas y sanciones económicas más elevadas. La medianoche ha sido oficialmente el punto de arranque de la aplicación de la nueva ordenanza, un instrumento que pretende poner coto a actitudes incívicas y ciertos fenómenos urbanos que se han acentuado en los últimos años, como la prostitución de calle y la mendicidad organizada que actúa con coacción. El verano pasado fue especialmente crítico en las calles del centro histórico de la ciudad.

Una unidad administrativa de nuevo cuño, adscrita al Instituto Municipal de Hacienda del Ayuntamiento, centralizará la aplicación de la ordenanza de convivencia y civismo. Con ella se espera conseguir liquidar el 85% de las sanciones económicas que se impongan, porcentaje que, por ahora, sólo se alcanza con las multas de tráfico y porque los expedientes pueden acabar con embargo bancario.

Uno de los problemas que se producían hasta ahora era que las sanciones por conductas incívicas, por ejemplo, seguían un periplo administrativo complicado que provocaba en la práctica que apenas se cobrarán el 20% de ellas. Ahora, responsables municipales creen que con una unidad específica se podrá liquidar lo mismo que con las multas de tráfico: un 85%. A ella estarán adscritos tres abogados y funcionarios municipales.

Sanciones más elevadas

El nuevo texto persigue conductas de lo más variadas -desde los graffiti a la venta ambulante, los juegos malabares y el patinaje sobre tablas-. Además de imponer sanciones más elevadas, introduce la realización de trabajos en beneficio a la comunidad como sustitución de algunas faltas. También introduce nuevas modalidades de liquidar las sanciones, como el pago inmediato.

Al infractor le supondrá una rebaja importante de la sanción -podrá ser de hasta el 75% del importe- si la hace efectiva antes de 24 horas, antes de que se inicie el procedimiento sancionador habitual. La tramitación exprés se podrá hacer en todas las oficinas de la Guardia Urbana en horario de día y en las de Ciutat Vella, Eixample, Sarrià y Sant Andreu durante la noche. "Creemos que habrá personas multadas que preferirán liquidar la sanción inmediatamente antes de que se reciba la notificación en casa", señaló ayer la regidora Assumpta Escarp.

La aprobación de la ordenanza estuvo rodeada de polémica social y política, hasta el punto de quebrar la cohesión del tripartito municipal con el voto en contra de Iniciativa per Catalunya. La norma fue aprobada por PSC, ERC y CiU. La formación nacionalista exigió ayer la aplicación inmediata de todo el articulado. Y para el alcalde, Joan Clos, la efectividad de la ordenanza se ha convertido en una de las prioridades para lo que resta de mandato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 2006