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Dos atentados suicidas causan 26 muertos en el sur de Afganistán

El presidente Karzai pide ayuda internacional contra el terrorismo

Dos terroristas suicidas mataron ayer a 26 personas en dos atentados en la provincia de Kandahar, al sur de Afganistán, un día después de que un diplomático canadiense y dos civiles fueran asesinados en la zona. El peor ataque se produjo en Spin Boldak, municipio fronterizo con Pakistán. Murieron 20 personas, todos civiles, y otras 20 resultaron heridas cuando un motociclista con explosivos se suicidó en medio de una multitud.

"La intención del atentando es la de fomentar la inseguridad y el miedo entre la gente", declaró el jefe de la policía de Spin Boldak, Abdul Wasi Alekozai. Horas antes se produjo otro atentado en el centro de Kandahar, la capital de la provincia del mismo nombre, a 110 kilómetros de Spin Boldak. Un suicida se arrojó contra tres soldados afganos y dos civiles, que resultaron muertos.

Un portavoz de los talibanes reclamó en un comunicado la responsabilidad del atentado, sólo horas después de que el presidente del país, Hamid Karzai, hubiera expresado su preocupación por el incremento de los atentados suicidas.

El testigo Assadullah declaró que el terrorista parecía un adolescente. "Yo vi a un muchacho de unos 15 años que llevaba explosivos, corría hacia un automóvil y entonces oí la explosión. Corrí para cubrirme y cuando me levanté vi a las víctimas". Desde su sede presidencial, en Kabul, Karzai dijo que el incremento de los atentados suicidas mostraban la desesperación de los talibanes. Karzai hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que no se olvide de Afganistán y le ayude a combatir el terrorismo. "Los éxitos conseguidos por Afganistán en los últimos cuatro años no significan que este país se pueda tener en pie por sí solo", dijo Karzai.

El pasado domingo, otro terrorista suicida que se precipitó sobre un convoy canadiense mató a Glyn Berry, un veterano diplomático de 59 años, y a dos afganos. Tres soldados canadienses fueron heridos, dos de ellos se encuentran en estado crítico.

Cuatro meses sangrientos

En los últimos cuatro meses se han producido una veintena de atentados suicidas donde han muerto 24 personas. La mayoría de las víctimas eran civiles y la mayor parte de ellos murieron en Kandahar. El objetivo de los atentados eran las tropas estadounidenses destacadas en Afganistán y los soldados de la OTAN enviados en misiones de paz.

Los expertos en seguridad consideran que los talibanes han recurrido a los atentados suicidas tras comprobar el éxito de los mismos en Irak. Los atentados se han producido en un momento en que las tropas estadounidenses estaban delegando responsabilidades a los aliados de la OTAN en su despliegue sobre el terreno afgano. Los planes de la OTAN han encontrado oposición en algunos países como Holanda, donde el Parlamento debe debatir el próximo 25 de enero si el Gobierno envía 1.400 soldados al sur de Afganistán, feudo desde donde los talibanes emprendieron la conquista de Afganistán en la década de los noventa.

El presidente del país, Hamid Karzai, declaró que tenía informes de espionaje desde hace varios meses en los que se informaba de que los terroristas suicidas estaban siendo entrenados en las zonas fronterizas de Pakistán con Afganistán y que la mayoría de los atentados eran cometidos por "extranjeros".

A pesar de la amenaza de los terroristas suicidas, la policía afgana ha empezado a retirar algunos puestos de control y barreras de seguridad que había alrededor de instalaciones occidentales emplazadas en Kabul. El objetivo es reducir los atascos de tráfico. Los militares y diplomáticos estadounidenses y los representantes de las Naciones Unidas han expresado su preocupación por esta medida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de enero de 2006