Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Ocho altos mandos de los Guardianes de la Revolución mueren en un accidente aéreo

Las fuerzas terrestres de los Guardianes de la Revolución de Irán quedaron ayer descabezadas, después de que ocho oficiales de alta graduación murieran en un accidente aéreo en el que también perdieron la vida los tres tripulantes del aparato.

Entre los fallecidos está el general Ahmad Kazemi, jefe de las fuerzas terrestres y uno de los mandos más poderosos después de Yahya Rahim Safavi, comandante en jefe del cuerpo. Otras víctimas son Nabiollah Shahmoradi, jefe de los servicios de inteligencia de esa unidad, y los jefes de artillería, operaciones y coordinación. El avión, tipo Falcon, había salido de Teherán con destino a Urumiya y se estrelló cerca de la localidad de Aidin Lu, en la provincia de Azerbaiyán, en el noroeste de Irán. Según Rahim Ghorbani, gobernador de la provincia, "el tren de aterrizaje del aparato no se abrió, y el piloto trató de aterrizar sobre una llanura, pero perdió el control y el avión estalló al golpear en el suelo".

Según el presidente del comité parlamentario de Defensa, "antes del accidente, el piloto había informado a la torre de control de Urumiya de problemas técnicos y del fallo de uno de los dos motores", al parecer por falta de queroseno. La región de Urumiya, cerca de la frontera con Turquía, es muy montañosa y sufre en estas fechas condiciones meteorológicas difíciles.

El cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica, también llamados pasdaran, fue creado a raíz de la revolución de 1979. Los pasdaran constituyen una auténtica fuerza militar paralela, con sus armas de tierra, mar y aire, y disponen de mejores medios técnicos y financieros que el Ejército regular. Por ejemplo, cuentan con los famosos misiles Shahab-3, a los que no tienen acceso las Fuerzas Armadas de Irán. Los pasdaran dependen directamente del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y están a cargo de la defensa del régimen en caso de problemas internos. El cuerpo de los bassidji (milicianos islamistas), que cuenta con 10 millones de miembros, se encuentra directamente bajo su control.

El de ayer es el segundo accidente de un avión militar iraní en poco más de un mes. El pasado 6 de diciembre, 116 personas murieron al estrellarse un Hércules del Ejército que transportaba pasajeros civiles, entre ellos, más de 60 periodistas, contra un edificio en el extrarradio de Teherán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de enero de 2006