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Entrevista:TROTAMUNDOS | LUISA CASTRO-POETA | PROPUESTAS

Baño en el mar Muerto

La novelista gallega, que acaba de publicar Amor mi señor (Tusquets), visitó Israel en compañía de otros dos escritores, Julio Llamazares y Antonio Gamoneda. "Fue divertido y emocionante, pero también estremecedor".

Empecemos por lo divertido.

Tuvimos varios incidentes. Yo me despisté y pretendí entrar en la basílica del Santo Sepulcro muy descocada, con unos shorts indignos. Mis compañeros me taparon con velos, parecía una bailarina del vientre... En Belén fue a Julio a quien le tocó la reprimenda por encender un cigarro en la basílica de la Natividad. Pero donde nos asustamos fue en el mar Muerto. No nos enteramos de que no se puede meter la cabeza. Pensé que me quedaba ciega.

¿Emocionante?

Me estremeció visitar el lugar donde se supone que nació Jesús, un sitio tan especial para los cristianos y del que te pasas la vida oyendo hablar. Es algo que sucede durante toda la visita. Se juntan la historia, el mito y la locura que conlleva el turismo tan desarrollado. También me impactó el desierto de Judea. Es totalmente cinematográfico. Un lugar sin sentido y lleno de tranquilidad. Es la nada. Como el fin del mundo.

¿Y por qué estremecedor?

Por esa violencia soterrada con la que viven. A la salida, en el aeropuerto, me cachearon con un perro, armados hasta los dientes... Se me quedó el alma en un puño. Entonces valoré por primera vez lo que es vivir en un país en paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de enero de 2006