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Entrevista:ENTREVISTA

"En la biblioteca digital universal habrá miles de libreros expertos"

José Luis González y Karim Gherab han obtenido el premio de la Fundación DMR con el ensayo 'El templo del saber: hacia la biblioteca digital universal'

"En España llegamos con retraso a la primera revolución de Internet, pero ahora tenemos la oportunidad de no dejar pasar la segunda, que ya no es la de poner información en la red, sino la de organizarla". A Karim Gherab (Zamora, 1972), licenciado en Ciencias Físicas y doctor en Filosofía de la Ciencia, le separa un cuarto de siglo de José Luis González Quirós (Asturias, 1947), del Instituto de Filosofía del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).

Un salto generacional impresionante en transformaciones sociales y tecnológicas que no ha impedido que ambos unieran sus cabezas para componer un ensayo sobre la revolución de Internet. El templo del saber: hacia la biblioteca digital universal acaba de recibir el primer premio de la convocatoria anual de la Fundación DMR Consulting, cuyo objetivo es propiciar el análisis y la divulgación de las tecnologías de la información.

En el prólogo de su obra, que la editorial Deusto publicará en primavera, califican como "revolución silenciosa" la transformación en la que la red se encuentra inmersa en la actualidad, con el propósito de ordenar lo que, en los últimos años, ha sido un caótico y descomunal vertido de información sin apenas orden ni concierto.

En el ámbito del conocimiento científico, el que ellos han estudiado, el vuelco en la organización del saber está siendo total. Como explica Gherab, Internet ha acabado con un modelo de difusión dominado por el negocio editorial. "El precio de las revistas científicas especializadas, en las que se publican los artículos relevantes que aportan novedades, había llegado a unos topes que no podían soportar las bibliotecas. Las revistas eran los guardianes del templo del saber".

Las cosas, sin embargo, están cambiando . "Ese encarecimiento de los precios", añade González Quirós, "fue el germen de la rebelión contra una situación paradójica, que consistía en que muchos organismos se veían obligados a desviar parte de su presupuesto, inicialmente destinado a la investigación, a comprar dichas publicaciones, cuando las revistas se debían nutrir de los avances de la investigación".

Ahora es diferente. Internet ha generado herramientas con las que la comunidad científica ya no debe ponerse en colas interminables y esperas eternas para difundir sus hallazgos. Además, la Red ha otorgado más poder a los creadores y a las instituciones de las que sale el conocimiento científico, en detrimento de las editoras.

Las llaves del templo del saber empiezan a estar en otras manos. Los autores del ensayo citan, por ejemplo, el caso de LaTeX, un programa informático ("el Word de los científicos") que les facilita la edición y divulgación de sus textos, además del flujo e intercambio de ideas.

Otra herramienta revolucionaria son los archivos de impresión electrónica (e-Print), que solventan esas esperas ocasionadas por las prestigiosas revistas de papel. Casos como arxiv.org, hoy en manos de la Cornell University, que abrió el camino, o el de Mathscinet (www.ams.org/mathscinet), de la American Mathematical Society, ilustran sus palabras. En uno y otro, los científicos cuelgan sus trabajos para que sean leídos y discutidos por sus colegas.

"Se trata de una red de interacciones entre expertos que agiliza la comunicación científica". A juicio de Karim Ghirab, estamos ante un ejemplo de democratización del saber, puesto que "se da mucha mayor participación en la evaluación científica de un artículo", algo que, en la época del dominio de las revistas especializadas, es decir, desde el siglo XVIII hasta hace cuatro días, quedaba en manos de unos pocos.

El ensayo El templo del saber analiza el nuevo paradigma digital en la organización y difusión del conocimiento. "La biblioteca universal que saldrá de esa revolución", apunta González Quirós, "será una parte de la Red, que estará protegida por sus propias leyes, que tendrá una reglas y una organización", pues será la propia comunidad científica la que, autónomamente, determine quiénes pasan y quiénes no, en función de la calidad de sus propuestas. "En ella convivirán miles de libreros expertos".

La era de los libros abiertos

"La biblioteca universal digital será la de los libros abiertos", aquellos a los que se puede llegar mediante infinitas fórmulas, no con los clásicos "título, autor, fecha, número de páginas, editorial, colección y lugar de edición", que han definido al libro cerrado, el de la era Gutenberg. Con Internet, cualquier palabra que contenga un libro puede ser un descriptor, pues te permite llegar hasta él a través de los buscadores.

La explotación sistemática de las referencias internas de un texto facilitará nuevas formas de acceso, de catalogación y vinculación entre documentos, pronostican los autores del ensayo sobre la biblioteca del futuro.

"La digitalización", exponen los autores de la obra, "exigirá cambiar el modelo de producción editorial y de archivo en su conjunto". Su ensayo es una señal de advertencia, un aviso que tener en cuenta antes de que sea demasiado tarde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de enero de 2006

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