Ir al contenido
_
_
_
_
OPINIÓN DEL LECTOR
Cartas al director

Construcción

Para mí el nacionalismo es una cuestión de sentimientos sin exclusión, de orgullos y vergüenzas. Puedo estar orgulloso de tener una lengua propia con sus connotaciones culturales, un patrimonio histórico, un paisaje, el Mare Nostrum, una paella como entidad gastronómica y hasta un cierto orgullo si el Valencia gana la liga.

Pero siento vergüenza si contemplo la irreparable herida que el negocio de la construcción esta abriendo en nuestro entorno. Y me avergüenza que haya tenido que ser la Comisión Europea y no nosotros los que hayan levantado la voz. Que no seamos capaces de ver a través de la cortina de humo que nos han puesto delante (la lengua, el agua, la enseñanza de la religión, etc.) la barbarie de la que estamos siendo víctimas.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_