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Perfil | Guillermo Ulacia

Un ejecutivo racional

Algunos analistas no deben entender muy bien el paso de Guillermo Ulacia de Arcelor a Gamesa. Ulacia se enfrenta a un nuevo proyecto y deja atrás 10 año plagados de éxito en el sector siderúrgico. Barakaldés, de 51 años, vuelve a su tierra de nacimiento, el País Vasco, para ponerse al frente como consejero delegado de una de la empresas de moda en energías renovables (especialmente el viento), Gamesa, pero con la difícil papeleta de culminar la venta de la división aeronáutica.

Ulacia es un ejecutivo racional, cuya "cabeza funciona como un ordenador" y que, según sus colaboradores, hace que parezca fácil lo complejo, "simplifica los grandes problemas". Desde que en 1995 entrara en la Corporación Siderúrgica Integral, ha jugado un papel clave en la transformación de la siderurgia en España. Los últimos años de este licenciado en Informática y master en Administración de Empresas, han sido especialmente brillantes. La fusión de la española Aceralia, la francesa Usinor y la luxemburguesa Arbed le llevó en 2002 al comité de dirección de Arcelor. Como vicepresidente ejecutivo de productos planos procuró la integración de la división más importante de la primera siderúrgica del mundo por resultados. De los 90.000 trabajadores de Arcelor, 50.000 repartidos en 33 plantas que engloban la mitad de las ventas del grupo, dependen aún hasta el 31 de diciembre directamente de Ulacia.

Antes de entrar en el negocio del acero, trabajó en General Motors, donde llegó a director general de manufacturas y miembro del consejo de administración en España. Ulacia se define a sí mismo como un ejecutivo que "apuesta por el resultado y busca implicar a las personas". Su filosofía empresarial ha dejado huella en Arcelor, que renunció hace tres años al volumen de ventas por la creación de valor y la mejora de la cuenta de resultados.

Ulacia se va de Arcelor con cierta nostalgia. El consejero delegado del grupo, el francés Guy Dollé, aseguró hace diez días que había sido fácil trabajar con él. En la decisión de Ulacia, que llevaba ya más de dos años instalado en Luxemburgo, ha primado también la familia. Casado y con cuatro hijas, ha apostado por un nuevo desafío empresarial y por el reagrupamiento con los suyos, incluidos sus padres, en la cuenca del Nervión. Vuelve a Vizcaya con la añoranza de Asturias y Aragón, donde ha dejado grandes amigos, y a sabiendas de que su nombre estaba en las quinielas periodísticas para suceder a Dollé, que se jubila en 2007 como primer ejecutivo de Arcelor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de diciembre de 2005