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Soldados israelíes disparan contra un barco y matan a un palestino

Hace una semana murió un pescador palestino cuando la Armada israelí hundió el bote en el que faenaba frente a las costas de Gaza, cerca de la frontera egipcia. Ayer, según un portavoz del Ejército, pereció a tiros un supuesto contrabandista de armas después de que los soldados dieran el alto desde una patrullera a un barco que rechazó obedecer la orden y que navegaba en aguas prohibidas. Los dos marineros se lanzaron al agua, uno de ellos permanece desaparecido. Tampoco se ha hallado ningún arma. Según el citado portavoz militar, varios palestinos dispararon desde tierra contra los guardacostas.

Los pesqueros palestinos sólo pueden adentrarse en el mar alrededor de una milla. Pero el hundimiento de ayer pone de manifiesto que la Armada, desde el atentado suicida del pasado lunes en Netania, que costó la vida a cinco personas, no se anda con remilgos a la hora de reprimir cualquier movimiento sospechoso. Los dirigentes palestinos aseguran que lo que los israelíes denominan medidas de seguridad no es más que un "castigo colectivo".

De hecho, desde el ataque terrorista de Netania, el acuerdo forzado por Estados Unidos el 15 de noviembre, que permitió unos días después la apertura del cruce fronterizo egipcio-palestino de Rafah sin presencia de soldados israelíes por primera vez en 38 años, comienza a hacer aguas. Israel se queja de que los palestinos, ayudados por policías europeos, no cumplen todas las exigencias del acuerdo. Alegan que los datos de la terminal no se transmiten instantáneamente al centro conjunto situado a escasos kilómetros, en territorio del Estado judío. Saeb Erekat, jefe de los negociadores palestinos, apuntó el viernes: "El paso se abrió hace dos semanas. Cualquiera en sus cabales no puede esperar que funcione como una frontera entre Alemania y Francia".

La negativa

La negativa israelí también ha provocado roces diplomáticos. El Gobierno de Ariel Sharon se niega a cumplir la parte del documento que regula el tránsito entre Gaza y Cisjordania de civiles palestinos en autocares escoltados por soldados israelíes. Unas 1.000 personas, según el pacto, podrían a partir del próximo jueves viajar desde la franja mediterránea.

Israel reafirma que no se abrirá ese cauce hasta que la Autoridad Nacional Palestina "comience a combatir el terrorismo". Pero David Welch, enviado del Departamento de Estado norteamericano, aseguró a los representantes del Cuarteto -formado por la Unión Europea, Rusia, Naciones Unidas y EE UU- que su país "está decidido a que la fecha del acuerdo se cumpla", según el diario Haaretz.

El enviado del Cuarteto, el judío James Wolfensohn, concluyó: "No se puede permitir que Israel cierre las fronteras de Gaza en reacción a un atentado que no ha partido de este territorio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de diciembre de 2005