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Entrevista:CIPRIÀ CISCAR | Ponente socialista de la reforma del Estatut en el Congreso

"La cláusula Camps es irrelevante para el Estado"

Ciprià Ciscar (Picanya, 1946) ha vuelto a primera línea de la política como ponente del Grupo Socialista en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, que estudia y discute la reforma del Estatut. Persona que ha marcado la historia del socialismo valenciano, Ciscar intenta ahora convencer al PP y a Esquerra Unida de que es posible aumentar el consenso logrado en las Cortes Valencianas. EL PAÍS solicitó también una entrevista con el ponente del PP Federico Trillo, pero éste alegó problemas de agenda.

Pregunta. ¿Qué objetivos se ha marcado el PSOE en el debate en el Congreso?

Respuesta. Vamos a trabajar sobre un texto que tiene un amplio consenso, con más del 90% de apoyo de los diputados de las Cortes Valencianas. Eso cumple con uno de los requisitos marcados por el Gobierno: amplio consenso. El segundo elemento es que esté dentro del marco de la Constitución y el tercero es que incremente la cohesión social. Esos tres elementos se dan en la reforma, independientemente de que en los trabajos de la comisión los socialistas queremos incrementar ese consenso. Sabemos que es un acuerdo muy amplio, suficiente, pero entendemos que es bueno sumar para que cuando vuelva a la Comunidad Valenciana todos vean que es su Estatut.

"Quiero pedir al PP la misma generosidad que ha tenido el PSPV para incrementar el consenso"

P. ¿Hay asuntos que rebasan la Constitución en el texto actual?

R. Yo entiendo que no. La propuesta se ajusta a la Constitución, independientemente de que algún día alguna ley orgánica del Estado ampliará las potencialidades del Estatut. En el tema de la justicia hay elementos innovadores, pero que están también contemplados por el Gobierno de España, que pretende que tengan cabida estos objetivos. Es un Estatut que se ajusta a la Constitución pero que quiere llegar a puntos amplios de autogobierno que la Constitución permite a regiones y nacionalidades.

P. ¿Cómo ha condicionado la reforma el proceso catalán?

R. Cada pueblo, cada autonomía tiene perfecto derecho a buscar su propio camino, a disponer de una mayor cohesión social. Creo que no aprovecharía ninguna reforma que creara fractura, división y descontento. Tanto la reforma del Estatut d'Autonomía como las otras reformas que se promuevan, aunque busquen caminos distintos, tendrán que disponer como mínimo de un elemento común: estar dentro del marco de la Constitución española. Luego puede haber diferencias.

P. ¿Hubiese sido más prudente esperar a ver qué pasaba con la reforma catalana?

R. La reforma del Estatut d'Autonomía es amplia y madrugadora, la primera que puede ver la luz en esta legislatura. Entiendo que eso se debe, fundamentalmente, a que ha habido una coincidencia muy amplia entre los que pueden hacer la reforma: el PP de la Comunidad Valenciana y el PSPV. Por parte de los socialistas valencianos eso representa un acto de generosidad y de defensa de los intereses generales, no un acto partidista. Quiero marcar la diferencia que eso supone cuando la situación es la inversa, allí donde no gobierna el PP. La actitud de los socialistas valencianos y de Joan Ignasi Pla ha sido generosa, mirando el interés general de los valencianos. Ahora, cuando vamos al Congreso de los Diputados, donde la situación es la inversa, quiero pedir al PP la misma generosidad que ha tenido el PSPV para intentar incrementar ese consenso obtenido en las Cortes Valencianas.

P. Si la negativa de Esquerra Unida se mantiene en el Congreso, ¿cree que la reforma puede ser un obstáculo en 2007 en un hipotético gobierno de coalición?

R. Cada fuerza política tiene derecho a defender sus posiciones, pero ahora planteo la necesidad en los últimos tramos de aprobación del Estatut de sumar todas las voluntades posibles, no porque las que hay no sean suficientes, sino porque creo que es bueno conseguir que el texto básico de una comunidad autónoma sea compartido y todos se vean reflejados. En la Comunidad Valenciana no hay reforma posible que no sea compartida por el PSPV y el PP. Se necesita esa coincidencia, que en este caso supera el 90%.

P. ¿Solventa esta reforma el déficit del Estatut de 1982?

R. El Estatut de 1982 y la LOTRAVA configuran un marco que ha permitido disponer de un amplio autogobierno durante 23 años. Es lógico que después de ese tiempo se pueda y se quiera reformar y que la propuesta tenga que ver con la superación de frustraciones que no se pudieron resolver en aquel momento. Por eso la reforma tiene que servir para mejorar y tener más autogobierno y superar las frustraciones que se hubieran producido en aquel momento, para crear también mejores condiciones de vida de los valencianos y para que haya mayor cohesión social. Hoy con la reforma se pueden conseguir los efectos previstos en el artículo del 151 [por el que accedieron Cataluña, Galicia, etc.] de la Constitución de manera plena. Los socialistas tenemos mucho que ver en el afán de superar todo aquello que no se pudo lograr en aquel momento.

P. ¿En esta reforma quedan sin resolver las cuestiones de la lengua y la financiación autonómica, tal y como asegura Esquerra Unida?

R. La opinión del Grupo Socialista es la de estudiar con toda la atención la posibilidad de aproximar posiciones. Todas las enmiendas planteadas van a ser consideradas y estudiadas. En el tema de la financiación autonómica lo importante es saber si esta cuestión se resuelve bilateralmente o multilateralmente. Si la financiación es bilateral, cada comunidad decidirá lo que le convenga más, si al final la solución es multilateral habrá que decidirlo entre todos, teniendo en cuenta los intereses generales. La fórmula que intentamos aplicar es, teniendo en cuenta las particularidades [de cada autonomía], la de alcanzar un acuerdo multilateral amplio, que tenga la estabilidad y la duración necesarias. Ese es un aspecto que se refleja en la propuesta de reforma.

P. ¿Cree que la cláusula Camps tiene efectividad jurídica?

R. Esa disposición es una declaración de voluntad en la que se dice que cualquier competencia que obtenga otra comunidad la reclamará para sí la Comunidad Valenciana. Tal y como está redactada, la disposición sólo obliga a la Generalitat. Al Estado no, porque cualquier exigencia ha de ir por la vía correspondiente de reclamación competencial o de reforma del Estatut. Es una declaración de voluntad, que jurídicamente es irrelevante para el Estado.

P. ¿Es posible reducir la barrera electoral el 5%?

R. La barrera electoral proviene del año 1982, no se establece ahora. La posición de los socialistas valencianos es conocida. Estábamos dispuestos a reducirla, en contra de la opinión del PP de mantenerla. Creo que sin reducir el consenso actual [con el PP] es un elemento para la reflexión.

P. ¿Qué es lo que más le ha sorprendido de las enmiendas presentadas por los grupos parlamentarios?

R. Hay cosas que sorprenden por el hecho de que algunos grupos nacionalistas de otras autonomías [el Partido Nacionalista Vasco] se preocupan por reducir expectativas de derechos que puede tener la autonomía valenciana y que ellos ya disfrutan. La soberanía del Estado radica en las Cortes Generales, donde cada uno puede realizar sus propuestas, pero no deja de sorprender.

P. Esquerra Republicana está coligada al PSC en Cataluña y es socio parlamentario del Gobierno Zapatero, pero carece de representación significativa en la Comunidad Valenciana ¿Cómo valora su posición en el debate?

R. Todos los grupos pueden opinar, pero estoy convencido de que ni su posición en Cataluña ni su colaboración con el Gobierno va a condicionar nada respecto a los intereses generales de los valencianos, que son defendidos por los grupos presentes en las Cortes Valencianas, por el Gobierno de España y por la mayoría parlamentaria en el Congreso de los Diputados. Allí todos opinarán, pero se trata de incrementar el consenso y no la ruptura.

P. ¿Cómo es posible que la mayoría de valencianos desconozca el contenido de la reforma?

R. Sólo la pedagogía política puede contribuir a identificar los valores del Estatut con el marco de convivencia. El Consell no ha trabajado suficientemente. Es verdad que viven más pendientes de otras encuestas y que eso trae otra clase de problemas, porque el Gobierno valenciano y el PP se han aficionado a creer que las encuestas son lo que hace ganar las elecciones y no las urnas. Cuando en las urnas no ganan deslegitiman los resultados. Es importante que en este caso atiendan a las encuestas para hacer pedagogía política que explique lo que representan los valores compartidos de una sociedad.

P. Hay quien piensa que la reforma sólo beneficia a Camps porque le permite justificar la legislatura.

R. Esta reforma no se podría haber iniciado sin los socialistas valencianos y ahí es donde hay que marcar el sentido de responsabilidad y compromiso. Un caso en el que el PP, gobernando otro, haya ayudado a iniciar un proceso de reformas no existe.

P. ¿Cómo valora el papel de Zaplana en esta reforma?

R. Como el de alguien ausente. Visualmente ausente. En todo caso, los suyos

sabrán si hay alguna presencia en qué sentido va.

P. ¿Cree que Zaplana debía haber defendido la reforma en el Congreso?

R. Sin hacer ningún juicio de valor, lo único que constato es que los elementos de división, que hoy se evidencian y que son reales en el seno del PP, dan que pensar en que la alternativa de un Gobierno progresista en la Generalitat es la mejor garantía de futuro para defender los intereses valencianos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de diciembre de 2005