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La policía mata a un sospechoso en el aeropuerto de Miami

El estadounidense fallecido simuló que tenía una bomba en el equipaje de mano

Agentes federales de seguridad aérea dispararon ayer sus armas sobre un pasajero de un avión en Miami que, según fuentes oficiales, había dicho que llevaba una bomba en su equipaje de mano. El pasajero, llamado Rigoberto Alpízar, de nacionalidad estadounidense, resultó muerto. Había llegado a Miami procedente de Medellín (Colombia) y se había reunido, después de pasar aduanas, con una mujer que procedía de Ecuador.

Los dos habían discutido dentro del avión cuando el aparato, situado en el aeropuerto de Miami, estaba a punto de despegar hacia Orlando. De pronto, Alpízar dijo que tenía una bomba en su equipaje de mano. Varios agentes federales, pertenecientes al cuerpo especial que se encarga, entre otras cosas, de la seguridad en el transporte aéreo, le ordenador abandonar el avión, según un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional.

En una cadena de televisión local una pasajera dijo que el hombre había recorrido el pasillo del avión desde la parte trasera corriendo y gritando "como un desesperado, agitando los brazos en el aire", y que una mujer fue detrás de él gritando: "¡Mi marido! ¡Mi marido!". La misma pasajera añadió que "había oído" decir a esta mujer que su esposo tenía un trastorno de tipo bipolar y que no había tomado la medicina correspondiente.

Los agentes le siguieron por el pasillo que une el avión con la terminal y le dijeron que pusiera su equipaje de mano en el suelo. Alpízar se negó y, según el testimonio oficial, avanzó hacia los policías "de forma agresiva". En ese momento dispararon contra él "dos o tres veces". La acción se tomó "en consonancia con el entrenamiento recibido por los agentes", siempre según la versión de Seguridad Nacional.

El vuelo 924 de la compañía American Airlines acababa de aterrizar en el aeropuerto internacional de Miami procedente de Medellín, Colombia. Su destino final era Orlando (Florida). Nada más ocurrir el incidente, el avión fue rodeado por equipos especiales de asalto que acudieron ante la eventualidad de que se tratara de algo en el que estuvieran implicadas más personas. La posterior investigación demostró que no existía ningún explosivo en el equipaje de Alpízar.

La presencia de agentes federales en los aviones era mínima antes del 11-S, pero el número se multiplicó cuando se tomaron medidas especiales en el transporte aéreo. Hasta ayer, nunca había habido un incidente en el que se dispararan armas de fuego.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de diciembre de 2005