Reportaje:

Poemas para una historia de amor

Un paralítico cerebral de Jaén publica 'Mírame', un canto a la esperanza

"Mi poesía nace de la íntima necesidad de intentar asumir, que no superar, un dolor; de la necesidad de burlar a la muerte, de encontrar un espacio de intimidad donde sólo importamos ella y yo, y de nuevo poder contemplarla, y perderme en la inmensidad de esos grandes ojos negros, y contarle que la echo de menos, o que la sigo amando, o que he tenido un mal día, pero que mañana volveré a intentarlo con fuerza". Con estas palabras, Francisco González García (Sabiote, 1967), un estudiante de Psicología de la Universidad de Jaén, presentó su primer trabajo, Mírame, un compendio de poemas escritos en los últimos cinco años y dedicados a Mariola, la mujer en la que encontró el amor, pero que una enfermedad, la esclerosis múltiple, le arrebató.

Publicado por la Consejería para la Igualdad y el Bienestar Social, el poemario, de algo más de un centenar de páginas, fue presentado en el marco del Día Internacional de la Discapacidad, celebrado ayer sábado. Sin embargo, Francisco cambiaría el adjetivo de discapacitados por el de "especiales". "En realidad, todos somos discapacitados porque todos necesitamos el complemento y la ayuda de otras personas que dominan campos que no conseguimos entender", indicó, al mismo tiempo que recibía un homenaje de profesores, familiares y compañeros de facultad y de la residencia Siloé de Jaén, donde se fraguó su amor con Mariola.

Con la ayuda de un proyector audiovisual, Francisco, que comenzó a escribir en su adolescencia mientras compaginaba su pasión por el ajedrez, comentaba lo que previamente había escrito para su intervención: "Mariola estaba postrada en una silla de ruedas, pero yo no le veía la discapacidad por ningún sitio. Para ella, unas simples escaleras eran un obstáculo insalvable, pero al igual que otras personas, en idénticas o parecidas circunstancias, fue capaz de triunfar en lo esencial de la vida. Después de ocho años no he vuelto a encontrar el amor, pero sí me he topado con personas que recorren las escaleras a la velocidad del rayo huyendo de sus sentimientos. Ésa es la verdadera discapacidad", subrayó.

Con una poesía sencilla, directa y sin grandes artificios, Francisco recorre parte de su existencia junto a Mariola, dibujando una historia de amor que ha sabido hacer frente a todo tipo de adversidades y cuya trayectoria vital es un modelo para todos, tal y como señaló en el acto Aurelia Calzada, directora general de Personas con Discapacidad.

Como escribía Antonio Machado a su amada Leonor, Francisco convierte a Mariola en su interlocutor: "Es como si estuviera con ella todavía". Y advierte: "Mi poesía no es triste, al menos no más de lo necesario, y en mis versos siempre hay un mensaje de esperanza, un guiño cómplice al amor y un total desprecio a la muerte".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de diciembre de 2005.

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