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Reportaje:

Raúl se rompe

El capitán del Madrid se arriesga a estar siete meses de baja por una rotura de menisco y del ligamento cruzado

Tiembla el Madrid. Tiembla Vanderlei Luxemburgo, su entrenador. Y tiembla Luis Aragonés, el seleccionador español. Raúl, el gran capitán, el futbolista indestructible, once años en la élite perdiéndose apenas unas decenas de partidos, se ha lesionado. Gravemente. Raúl se rompió el menisco externo y, parcialmente, el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda al realizar un disparo contra el Barcelona el pasado sábado. También se desgarró la cápsula postero-externa de la rótula. Así que, en el mejor de los casos, el delantero estará entre seis y ocho semanas de baja. Si se confirmase una rotura total del ligamento, lo que obligaría a operarle, Raúl no podrá jugar durante "seis o siete meses", según explicó ayer a este periódico Juan Carlos Hernández, médico del Madrid. En esa hipótesis, estaría listo para volver a entrenarse a partir de mayo o junio. Y el Mundial de Alemania 2006 comienza el 9 de junio.

Los médicos del club consultarán a "los mejores especialistas", entre ellos al que operó a los azulgrana Motta y Larsson

Todavía no hay fechas ni plazos para Raúl. "Será sometido a nuevas pruebas de diagnóstico y consulta con especialistas, dada la complejidad de la lesión y la morfología de su rodilla", dijo el Madrid en un comunicado. "No se puede hablar de tiempo", aclaró Hernández, "porque tiene una rodilla compleja, con una forma especial, que hay que valorar". "Pero queremos ser optimistas porque parece que la rodilla aguanta", añadió.

"Morfología especial". "Rodilla compleja". ¿Qué tienen de especial las rótulas de Raúl? Muchas cosas. Que es patizambo, por ejemplo. "Tiene las piernas arqueadas, como un vaquero. Eso hace que sus rodillas tengan una mecánica especial, con más juego y movilidad de lo normal. Si la rodilla es estable, repararemos sólo el menisco", continúa Hernández.

La cuestión es compleja. "Cada uno tiene su esquema corporal, una geometría que el organismo compensa", argumenta el doctor Genaro Borrás, de la selección. "El que Raúl tenga las rodillas así no es un factor de riesgo para lesionarse. Tampoco debería afectarle en la recuperación", prosigue; "no hay que buscar cosas raras: hizo un mal gesto y la rodilla hizo un disturbio por dentro. Fue un gesto atípico dentro de un deporte de riesgo para las rodillas".

Antes de tomar ninguna decisión, el equipo médico del Madrid ha decidido consultar a especialistas de Francia y Estados Unidos, a "los mejores del mundo", según Hernández, para analizar la lesión. En la lista destaca el nombre del doctor Steadman, que ya operó la temporada pasada a los barcelonistas Motta y Larsson de sendas lesiones de ligamentos. El objetivo: "Que la decisión [sobre el tratamiento] sea colegiada".

No será el único peaje obligatorio en el camino elegido por los médicos del Madrid. A Raúl le realizarán, sí o sí, una artroscopia para reparar su menisco. En ese momento, anestesiada la articulación, los médicos podrán explorar su ligamento y la movilidad de la rodilla. "Para cuando entremos en el quirófano, queremos tener una idea aproximada. Por eso hemos pedido los informes", cuenta Hernández; "pero, una vez que estemos dentro, ahí no hay informe que valga. Con la artroscopia saldremos de dudas porque veremos cómo está Raúl por dentro".

Ninguna lesión llega en buen momento. Ninguna podía haber llegado en uno peor para Raúl, el líder de la selección y del Madrid, que tanto necesita a su capitán tras la sonrojante derrota (0-3) contra el Barça -"su lesión llega en un momento difícil, en el que necesitábamos de él", dijo Casillas-.

Es temporada mundialista. Y Raúl, casi sorprendentemente, está lesionado: en once años en la élite, su mayor problema fue un estiramiento muscular en la pierna izquierda que le dejó en el banquillo durante el decisivo Corea del Sur-España de los cuartos de final del Mundial de 2002. Peor parado acabó cuando tuvo que ingresar con urgencia en un hospital, aquejado de una apendicitis aguda que le obligó a perderse cuatro partidos seguidos, su tope, en 2003. Para entonces ya se había sobrepuesto a los problemas de pubalgia que le habían impedido jugar durante dos semanas en 1998. Raúl, el gran capitán, nunca había tenido una lesión grave. Y no es que sea indestructible: el delantero se ha acostumbrado a jugar con molestias en la espalda y los tobillos, siempre renqueante, nunca al ciento por ciento. Todo empezó en 2004, cuando, según los médicos del Madrid, jugó arrastrando una "talalgia" que inflamaba dolorosamente su tobillo izquierdo. Ahora ya no tiene que aguantar el dolor. Se ha roto. Y, en el peor de los casos, peligra su presencia en el Mundial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de noviembre de 2005