Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

Ruido

Está demostrado que el ruido, sobre todo si es continuo y mantenido, es pernicioso para la estabilidad de la mente de las personas. En los últimos tiempos hay demasiado ruido. Yo no pertenezco a ninguna asociación contra el ruido, pero también a mí me aturde, me confunde e incluso termina por acumular algo de agresividad en mi proceder (creo que es un proceso lógico). En los últimos tiempos el ruido más frecuente es el político; había un señor que hacía mucho ruido diciendo siempre "¡váyase, váyase...!" cuando quería decir "¡quítate tú para ponerme yo!", y lo consiguió. A partir de entonces siguió haciendo ruido en su empeño, "¡váyase, váyase...!", pero entonces se lo decía a los que no tenían papeles en nuestro país. Ese señor no lo hacía con cariño, era ruido de lo más desagradable y la gente se cansó y se tuvo que ir. Luego ha seguido haciendo ruido pero lo hace en otro idioma, que aún suena peor.

Desde entonces, ese ruido se hizo uno con el que ahora llaman "ruido de sotanas" que es el desagradable ruido que hacen ahora los obispos y su asociación "la Conferencia Episcopal" y se juntaron con otros amigos también muy ruidosos, los padres católicos y algunos otros. El problema es que es un ruido muy desagradable el que forman y yo recuerdo que cuando era chico me decían suavemente, dulcemente, sin estridencias, que la fe cristina quedaba fundamentada en el amor a Dios y al prójimo como a uno mismo. No sé si a la gente le gusta el ruido y se fía de quien lo hace "por su bien" pero no lo hacen con cariño, son feos y desagradables. Así, además de turbarnos a todos, no sé a quién quieren convencer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de noviembre de 2005