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El tramo de cierre de la M-50 será de peaje y supondrá una inversión de más de 700 millones

La autovía que unirá la M-607 y la A-6 incluye un túnel sin ventilación ni salidas de emergencia

La presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, quiere cerrar la autovía de circunvalación M-50 con una infraestructura que incluye un túnel de casi 10 kilómetros bajo el monte de El Pardo. Según se asegura en el estudio de viabilidad de la obra, elaborado por la Consejería de Transportes e Infraestructuras, este túnel no tendrá "ningún edificio de ventilación, ni tan siquiera salidas de emergencia". Este túnel forma parte de una autovía que unirá la M-607 con la A-6. La Comunidad tiene previsto realizar la obra por concesión, por lo que cada usuario habrá de pagar un peaje de entre 3 y 4,8 euros.

El Foro por la Movilidad Sostenible de la Comunidad, constituido por sindicatos, ecologistas y asociaciones ciudadanas, presentó a finales de octubre alegaciones contra el proyecto del túnel bajo el monte de El Pardo que planea la consejera de Transportes e Infraestructuras, María Dolores de Cospedal. La asociación califica el proyecto de "inviable" porque la obra no incluye las 18 vías de evacuación que establece la normativa de la Unión Europea para túneles de estas características. Entonces, desde la consejería se dijo que no existía proyecto, que no estaba redactado y aseguró que no entendía "cómo se puede decir que faltan vías de evacuación si, de momento, sólo hay un proyecto de viabilidad económica".

Pero el proyecto realizado por la Dirección General de Carreteras, al que ha tenido acceso EL PAÍS, deja muy claro en sus 475 folios los planes del Gobierno regional que preside Esperanza Aguirre: "Está muy claro que el cruce del monte de El Pardo hay que abordarlo con dos túneles de aproximadamente 10 kilómetros cada uno y sin ningún tipo de salidas de humos o personas al mismo", se afirma en este estudio.

El túnel -de dos tubos, uno por cada sentido- podrá ser usado sólo por vehículos ligeros, y tendrá carriles de 3,5 metros de anchura y arcenes exteriores de 2,5 metros, a la vez que permitirá ampliar a tres carriles por calzada cuando lo demande el tráfico. El plan de viabilidad también especifica que su trazado permitirá que los vehículos circulen a 120 kilómetros por hora.

Motivos medioambientales

El hecho de que este túnel no tenga ninguna salida al monte de El Pardo se justifica, en este informe, por motivos medioambientales. "Los túneles se han previsto con objeto de reducir a cero el impacto ambiental en el monte de El Pardo, por lo que no se realizará ninguna actuación dentro de los límites vallados del mismo", explica la Dirección General de Carreteras.

Según el plan de viabilidad, los túneles serán circulares, de 12,20 metros de diámetro de excavación, y se construirán con dos tuneladoras. Estarán divididos en tres zonas: una superior y otra inferior respecto a la calzada por donde circularán los vehículos. En la zona inferior y superior se instalarán los sistemas de ventilación, que irán a desembocar a los dos edificios de aireación y control que habrá en cada entrada del túnel. Cada uno de estos edificios tendrá unas chimeneas de 30 metros de altura y una anchura de 15 metros, por las que el túnel se nutrirá de oxígeno y por las que se expulsarán los gases que generen los vehículos.

El informe justifica la necesidad de realizar esta obra por "el aumento extraordinario del tráfico y los colapsos que se producen en la M-40 entre la M-607 y la A-6", junto a los llamados túneles de El Pardo. Según lo previsto por la Consejería de Transportes e Infraestructuras, la construcción de este cierre de la M-50 supondrá que unos 40.000 vehículos que ahora circulan por la M-40 tomen como alternativa esta nueva infraestructura.

En el capítulo del coste de la inversión, el estudio de viabilidad asegura que, "además de la obra del túnel y del resto del trazado a cielo abierto, se han incluido los edificios técnicos de túneles, los sistemas de seguridad y los puestos de control de peaje, así como los equipos de cimentaciones y canalizaciones. La inversión inicial se ha estimado en 707 millones de euros y la ampliación en 15,80, ambos importes en euros de 2005". Además de estas infraestructuras, se deberá levantar un edificio de control de peaje, que se situará en Valdelatas y que, junto a los sistemas de mantenimiento, se ha valorado en 4,5 millones.

En el estudio de viabilidad se proponen dos posibilidades de tarifa del peaje. Para una tarifa de 3 euros sería necesario que la Administración invirtiera 184 millones de euros, que la empresa concesionaria del peaje debería devolver posteriormente. Mientras que con una tarifa de 4,8 euros, no sería necesario que la Administración realizara ningún pago. El plazo de concesión a la empresa adjudicataria de la obra se ha establecido en 30 años y está previsto que la infraestructura esté terminada en 2008.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de noviembre de 2005