OPINIÓN DEL LECTORCartas al director
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La grúa pasa del fútbol y va al Greenspace

Cuando salimos la pasada noche del viernes de los conciertos del Greenspace, la grúa se había llevado nuestro coche. En el depósito municipal nos encontramos a otros muchos jóvenes que venían del mismo lugar. Todos protestaban. ¿Cómo es posible que el Ayuntamiento de Valencia publicite y aparezca como colaborador de los conciertos y mande retirar los coches cuando no ha habilitado ningún aparcamiento ni ningún transporte público? Es cierto que había muchos vehículos aparcados en varias filas en la calle de Juan Verdaguer, frente al Greenspace. Pero también es cierto que en ese tramo ahora no vive nadie, que apenas molestaban, y que se trataba de un acto extraordinario. No como la invasión de coches que toma Blasco Ibáñez y la avenida de Aragón todos los domingos que hay fútbol. Y a esos coches ni tocarlos, claro. Con el fútbol hemos topado. Una verdadera lástima que las protestas airadas que tuvieron que escuchar los policías locales o los pobres encargados del depósito no pudiésemos dirigírselas a los sonrientes concejales que había por dentro del Greenspace. Al menos se habrían enterado de lo que pensamos muchos sobre este vergonzoso Ayuntamiento. Y lo de la grúa, el fútbol y los conciertos es quizá lo de menos.- Isabel A. Soler. Valencia.

El pasado viernes por la noche, con motivo del Festival Greenspace, varios amigos fuimos al concierto. Al llegar, alrededor de la medianoche, y pese a la gran cantidad de público, desde la organización (Ajuntament de València-Regidoria de Joventut), no se había previsto ningún tipo de servicio para poder aparcar los cientos de vehículos que estaban allí. Tuvimos que estacionar en doble fila. Al salir a por los coches vimos que se los había llevado la grúa.

No puedo criticar que ésta se los llevara porque estaban mal aparcados. Pero sí es objeto de critica el modo de actuar de la policía, sancionando a los vehículos cuando la mayor parte del público había llegado al recinto y se encontraba disfrutando de las actividades. ¿Por qué no estaban antes? ¿Por qué no se habilitó una zona provisional para aparcar? ¿Qué pasaría si en Blasco Ibáñez y alrededores no se permitiera estacionar en doble, e incluso, en triple fila cuando hay un partido de fútbol? ¿Cómo se explica que se organice algo y luego el mismo organizador multe a la gente que acude al evento? Fuimos bastantes los que nos mostramos sorprendidos por la falta de tacto del cap i casal. Somos muchos los que queremos que la ciudad sea un punto de referencia cultural (no sólo por la Ciutat de les Arts), con actividades que dinamicen la de por sí escueta oferta para la gente joven. Pero considero injusto que tengamos que pagar la falta de previsión de la organización; ¿adivinan quién pagará los gastos ocasionados por el festival.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0030, 30 de octubre de 2005.