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Reportaje:AIRE LIBRE

El revivir del valle salado

Visita a los laberintos y manantiales de Salinas de Añana, en Álava

Como parte de un plan de recuperación, una ruta guiada recorre desde agosto el entramado salino. Los visitantes descubren cómo se obtiene la sal por evaporación, una tarea que aquí se remonta al siglo IX.

La sal, además de condimento y preciado conservante en la antigüedad, se revela como un recurso turístico de primera. Así se puede comprobar en Salinas de Añana (Álava), donde se ha puesto en marcha este verano pasado la recuperación de sus explotaciones, reconocidas desde los tiempos de Ptolomeo (siglo II) y que cerraron en 2001. Un proyecto con un plazo de 20 años que prevé la vuelta a la producción de sal -ahora como delicatessen gastronómica-, la generación de energía solar, la apertura de un centro de talasoterapia y la ubicación del pueblo en las principales rutas turísticas del País Vasco.

Se trata de una iniciativa ambiciosa, para la que no faltan argumentos. Salinas de Añana se encuentra en el centro de la comarca de Valles Alaveses, en el camino natural entre Vitoria y el norte de Castilla. El pueblo aparece a la vuelta de una curva, según se llega de la capital vasca. En una ladera del valle, el caserío; en la otra, las 5.500 eras de sal, cuadros de unos 100 metros cuadrados sostenidos por una estructura de troncos de chopo o pino que transmite de todo menos confianza. Pero a veces las maderas menos nobles tienen sus virtudes, como es la resistencia al cloruro sódico.

Dos manantiales salados

El pueblo y las salinas se presentan como dos laberintos casi simétricos. En los días de niebla no es difícil perderse por el entramado de calles que conforman Añana, salpicadas de algún que otro palacio y casas apretadas, exponentes de la arquitectura rural de la zona. Las salinas, por otra parte, presentan un entramado de senderos irregulares, marcados por los canales que bajan de los veneros de Santa Engracia o La Hontana, una infraestructura que está documentada por lo menos desde el año 822. Aunque la referencia del historiador romano Ptolomeo puede ser dudosa (hay quien la vincula con la cercana Poza de la Sal, en Burgos), sí es seguro que desde los primeros decenios del siglo IX Añana era un referente imprescindible en el comercio del preciado condimento.

Se conseguía una sal de calidad máxima, lo que no extraña si se paladea el agua de los manantiales, que parecen llevar más cloruro sódico que H2

O. Los vecinos de la localidad, dueños de las eras (por lo menos en los dos últimos siglos; antes del siglo XIX, la propiedad se la disputaron la Iglesia y la monarquía castellana, que se la cedían a los salineros), están detrás de la recuperación del valle salado, como se conoce en el País Vasco. Han trabajado para su regeneración, hasta que la Diputación de Álava comenzó a redactar un plan director de rehabilitación del lugar. En la buena marcha de la restauración de este humedal que pertenece a la red internacional Ramsar ha sido fundamental la entrada en el proyecto SAL, una iniciativa transeuropea en la que participan una docena de yacimientos históricos de España, Francia y Portugal, que pretende crear una red de productoras de sal con denominación de origen. La localidad francesa de Guérande (partícipe en el proyecto) ya vende sal con marca propia del nombre del pueblo. Algo parecido se verá pronto en Salinas de Añana, cuya sal tiene el respaldo de destacados chefs vascos como Arzak, Subijana y Arguiñano.

De momento, en los dos primeros meses -agosto y septiembre- en que se ha abierto al público con visitas guiadas, cerca de 2.500 personas han recorrido este laberinto salino, mientras se recuperan sus eras, con las distintas configuraciones y apariencias que han tenido durante los dos últimos siglos. "Éstas son las primeras salinas que recorremos por su interior", comenta Belén Ferreras, una joven procedente de Murcia. "Y esta sal es muy buena", añade divertida mientras bebe un poco del agua que recorre los canales.

GUÍA PRÁCTICA

Información- Ayuntamiento de Salinas de Añana (945 35 10 67).- Valle Salado (685 75 60 40). Organizan las visitas guiadas a Salinas de Añana, que duran aproximadamente una hora. Horarios: hasta el 18 de diciembre, hay visitas de lunes a sábado a las 11.00, 12.30 y 16.30 horas, y los domingos, a las 11.00 y 12.30. Precio: adultos, 3 euros; jubilados, 1 euro, y niños y estudiantes con carné, gratis.- www.alava.net.- www.alavaturismo.com.- www.cuadrilladeanana.es.- www.paisvascoturismo.net.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de octubre de 2005

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