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COLUMNA

Lingüistas sin Fronteras

Recibo por e-mail un comunicado de SOS Racisme. El asunto parece importante porque lleva tres exclamaciones. "Necessitem la teva col·laboració!!!", dice. Lo abro y compruebo que me invitan a una manifestación en la plaza de Sant Jaume, de Barcelona. Me invitan en general, claro. Por eso en el texto no falta el "queridos compañeros y compañeras" que tan correcto es. Más adelante, tampoco falta un "todos y todas" y un "socio/a", pero, en cambio, más abajo leo que "nos irán manteniendo informados", en lugar de mantenernos "informados/adas". Nadie es perfecto/a.

Pero eso es una minucia. El caso es que nada me haría más feliz que ir a una manifestación de SOS Racisme. Respeto y admiro el trabajo que hacen. Quiero manifestarme por y para con ellos. Pero desgraciadamente no entiendo bien a qué tipo de acto me invitan. Y tengo poco tiempo para averiguarlo porque la convocatoria es enseguida. El texto dice así (traduzco): "Os convocamos a una concentración unitaria en la plaza de Sant Jaume para denunciar la situación de vulneraciones que se está produciendo en la frontera sur".

La corrección lingüística pronto nos llevará a ver como en las pastelerias más progresistas nos ofrecerán 'brazo de etnia gitana'

La frontera sur. Madre mía. ¿Y donde está exactamente la frontera sur? ¿A qué frontera sur se refieren los/as amigos/as de SOS Racismo? Después de meditarlo un momento, pienso que tal vez podrían referirse a la comarca del Montsià. Es decir, la frontera entre Cataluña y el resto del mundo desde el sur. Por tanto, los de SOS Racisme podrían estar convocándome a una manifestación a favor de los inmigrantes marroquíes que recogen arroz. Si es así, voy. Me quedan pocas horas para vestirme y salir. Pero, ¿cómo puedo saber que estoy en lo cierto? El Montsià es la frontera sur para unos pocos. Para muchos otros, la frontera sur está en el último pueblo del País Valenciano. Supongo, entonces, que los de SOS Racisme tal vez me convocan a la plaza de Sant Jaume para denunciar una situación ocurrida en Guardamar y relacionada con la xenofobia. Podrían referirse a los ataques contra homosexuales que ocurrieron allí no hace mucho, y que propiciaron que los activistas del colectivo gay alicantino se reunieran con el subdelegado del Gobierno para pedirle que tomara medidas. Si es así, quiero ir. Pero es arriesgado pensar que tengo razón.

Podría ser que los de SOS Racisme se refieran a la línea que separa el territorio español del mar Mediterráneo. Es decir, la larga costa que va desde Huelva hasta Almería, pasando por Cádiz, Málaga y Granada. Pero también se pueden referir a las islas Canarias. De hecho, no hace mucho se ha denunciado el trato que reciben los inmigrantes ilegales en esta comunidad. Y, desde luego, también se pueden referir al cabo de Buena Esperanza. Precisamente hay muchos miembros de SOS Racisme que consideran que entre África y Europa no hay fronteras, o no debería haberlas. Y también se pueden estar refiriendo a Ceuta y Melilla. Claro. Deben referirse a los sucesos terribles y vergonzosos que han sucedido allí. Me levanto del ordenador para ir a la plaza de Sant Jaume, pero veo que es tarde. Después de tanto rato intentando deducir a qué me convocaban, se me ha pasado la hora, aunque comprendo perfectamente que no hayan dicho "Ceuta y Melilla".

Nadie hace tanto por la evolución del lenguaje como algunas organizaciones no gubernamentales. Primero nos enseñaron que no había que decir

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de octubre de 2005