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No cabían más

Imposible hacer un recuento de todos los asistentes ayer al homenaje a Eduardo Haro Tecglen. Andrés Ruiz Tarazona, compañero en la primera etapa de EL PAÍS, evocaba aquellos tiempos, cuando se reunían en el diario Carlos Gurméndez, Haro y Santiago Amón, "y se han ido yendo". Fueron políticos (Carmen Calvo, Alberto Ruiz-Gallardón, Trinidad Jiménez, Gaspar Llamazares, Inés Sabanés); gentes del cine o del teatro (Rafael Azcona, Marisa Paredes, Manuel Pérez Estremera, José Luis Gómez, Ignacio Amestoy); del periodismo y la literatura (Manuel Vicent, Juana Ginzo, Juan José Millás, Máximo, Augusto Delkader, Javier Pradera, Daniel Gavela, Miguel García-Posada, Ian Gibson, Lourdes Ortiz, Gonzalo Suárez, Ernesto Caballero). Amigos suyos como el psiquiatra y escritor Carlos Castilla del Pino; el presidente del Círculo de Bellas Artes, Juan Miguel Hernández de León; Julio Diamante; Basilio Baltasar, director de La Oficina del Autor, la última persona que vio con vida a Haro... Y más gente del mundo del teatro, de la música y del cine. Un somero recuento: Javier Gurruchaga, Miguel Ríos, Luis Eduardo Aute, Paco Clavel, Álvaro de Luna, Xavier Elorriaga, María Jesús Valdés, Manuel Galiana, Paco Valladares, Pepe Martín, Jeanine Mestre, Claudia Gravi, José Sacristán, Juan Diego Botto, Concha Velasco, Aurora Bautista, Santiago Ramos, María Luisa San José, José Pedro Carrión, Pilar Bardem, Ana Labordeta, Montxo Armendáriz, Miguel Narros, Alfredo Castellón, Eduardo Vasco, Martín Patino, José Luis García Sánchez, Víctor Ullate...

En fin, todos asumiendo lo que ayer decía Antonio Gala en El Mundo: "El día que no lo leí, hace tan sólo dos, supe que ya no me despertaría más con su experiencia, su honestidad y su sabiduría".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de octubre de 2005