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Editorial:

Constitución temporal

En este Irak ocupado y desgarrado, todo acaba siendo provisional, incluso si los iraquíes aprueban hoy en referéndum la Constitución, algo que sobre el papel debería suponer un hito histórico y casi definitivo para la reconstrucción del país. Con el fin de atraer a los suníes, o al menos a una parte de ellos, se ha pactado en el último momento que el texto será revisado en cuatro meses tras las elecciones del próximo 15 de diciembre, convertidas así en el siguiente hito.

No es siquiera seguro que esta última concesión convenza a los suníes, a los que bastaría el rechazo de dos tercios de los votantes en tres de los cuatro distritos en que son mayoría para que fracasara el proyecto de Carta Magna. El recrudecimiento de los atentados de estos días está dirigido a ello, y el anuncio de que el juicio contra Sadam Husein comenzará el próximo miércoles puede irritar a los suníes, pues el sanguinario dictador fue durante años el garante de que esta comunidad minoritaria dominara Irak.

Los chiíes, sin duda, la aprobarán, especialmente después del llamamiento al de su mayor autoridad, el gran ayatolá Alí al Sistani. Saben que es el paso hacia su autogobierno, pues la Constitución crea un Estado federal central muy débil, en el que además se oficializa al islam como "religión oficial del Estado y fuente básica de la legislación". Los kurdos, que en un 95% quieren la independencia, también la apoyarán, pues es la primera vez que se les reconocerá el derecho a su especificidad, con una autonomía que, en la práctica, vienen ejerciendo desde hace años. Cuestión clave no resuelta sigue siendo el control de los ingresos del petróleo.

Hace tiempo que la Administración de Bush parece haber renunciado a su inicial propósito de asentar en el país mesopotámico una auténtica democracia. Parece conformarse con mucho menos, y, aun así, EE UU no sabe cómo salir de este atolladero. Sería deseable que esta Constitución marcara un punto de unión, y no de ruptura del país. Pero de cita electoral en cita electoral, de bomba en bomba, Irak renquea más que avanza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de octubre de 2005