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El petróleo y el fin de las rebajas de verano disparan un 3,7% los precios

La inflación escala al nivel más alto desde que gobierna el PSOE y supera en 1,3 puntos a la UE

La inflación alcanzó en septiembre el peor dato conocido en dos años y medio. El índice de precios al consumo (IPC) avanzó seis décimas el mes pasado y su evolución anual alcanza ya el 3,7%, el peor dato desde marzo de 2003 y el registro más alto desde que gobierna el PSOE. El descontrol de los precios del petróleo y el encarecimiento del vestido tras el fin de las rebajas de verano han acelerado el IPC, que agranda de ese modo su diferencia con la media de la zona euro hasta 1,3 puntos. El Ministerio de Economía reconoce que si se producen nuevos incrementos en el precio del petróleo la tasa será aún mayor a final de año.

El tabaco ha subido un 0,9% debido al aumento de los impuestos para financiar la sanidad

Los sucesivos incrementos de la inflación en el último año están convirtiendo el IPC en el indicador más preocupante de la economía española. Septiembre es un mes en el que suelen subir los precios en comparación con agosto, principalmente por el fin de las rebajas. Sin embargo, el incremento de seis décimas de este año es muy superior al 0,2% del año pasado, lo que ha impulsado un salto en la inflación interanual del 3,3% de agosto al 3,7% en septiembre.

El petróleo es el principal responsable de esta evolución. Los precios de los carburantes han crecido un 4,2% sólo en el mes y en el año acumulan un abultado 19,8%. Se trata de la mayor subida de la serie desde que es comparable (enero de 2002). Ese incremento del combustible se ha trasladado de manera intensa al transporte personal, la partida con mayor repercusión en las subidas mensuales.

El encarecimiento del petróleo afecta más en proporción a los países con menos impuestos sobre los carburantes, como es el caso de España, cuya fiscalidad es inferior a la media de la Unión Europea. En España, la parte fija de lo que se paga por la gasolina (correspondiente al impuesto) es menor que en el entorno europeo, por lo que las variaciones afectan más. Esto explica en parte que los repuntes de precios sean superiores y que, por tanto, el diferencial de inflación se agrande cada vez más. Con los datos ahora disponibles, esa brecha alcanza 1,3 puntos, la más elevada desde marzo. El diferencial de inflación debilita la competitividad de los productos españoles en el exterior.

Baja la gasolina

Frente a estas subidas contabilizadas en septiembre, el precio medio de la gasolina sin plomo de 95 octanos, la de mayor consumo, ha bajado en 2,5 céntimos por litro en la última semana, según asegura el Ministerio de Industria. Mientras, el gasóleo de automoción se abarató 1,5 céntimos por litro en el mismo periodo. Industria destaca que los datos muestran que se ha roto la tendencia a las continuas subidas de los últimos meses.

Según fuentes del departamento que dirige José Montilla, en la actualidad la gasolina de 95 octanos y el gasóleo de automoción se sitúan en España por debajo de la media de los precios de la UE, que han descendido entre 0,44 céntimos (gasolina sin plomo) y 0,28 céntimos (gasóleo). Recientemente, el ministro José Montilla solicitó a las compañías petroleras que rebajaran los márgenes de comercialización de sus productos.

El secretario de Estado de Economía, David Vegara, cree que si se produjera esa rebaja de márgenes unida a una estabilización de los precios del petróleo el efecto en la inflación de final de año sería positivo. Pese a todo, el panorama no es alentador. El año pasado, el precio de los carburantes se mantuvo moderado en la última parte del año, por lo que si este año se producen incrementos durante esos meses la comparación arrojará un resultado adverso. Vegara admite que puede incluso superar el nivel actual, lo que implica prácticamente duplicar el objetivo oficial del IPC (2%).

El otro elemento que ha determinado los incrementos mensuales ha sido el textil. La vuelta a la normalidad de precios tras la temporada de verano impone subidas en septiembre, aunque este año con más fuerza que el pasado. Las subidas se producen pese a la liberalización de este sector, que ha disparado la compra de productos mucho más baratos, principalmente asiáticos. Esa bajada de precios al por mayor no se traslada, al menos de forma significativa, al bolsillo del consumidor.

El IPC también acusa las subidas de algunos alimentos frescos, en parte ligadas a los efectos de la sequía. Los productos sin elaborar suben medio punto en el mes. Las subidas en frutas, legumbres y carne de ovino se han compensado en parte con los descensos en la carne de ave y en los lácteos.

El tabaco ha incidido igualmente en los precios de septiembre. El mes pasado, Altadis decidió aumentar cinco céntimos la cajetilla de sus marcas, entre las que figuran algunas de las de mayor consumo, como Fortuna o Ducados. Esa decisión, consecuencia del aumento de impuestos decretado por el Gobierno para financiar la sanidad, eleva casi un 1% esa partida en un mes.

La bajada más significativa se produce en el índice hoteles, cafés y restaurantes. Al término de las vacaciones de verano, los precios se recolocan en ese sector, aunque en el año siguen creciendo un 4,3%. En ese colectivo hay que diferenciar los precios de los hoteles, que descienden un 1,9%, frente a los de bares, restaurantes y cafeterías, cuyos precios no cesan de aumentar.

El dato más esperanzador de este horizonte inflacionista es la inflación subyacente (más indicativa de la tendencia, pues excluye los elementos con mayor volatilidad, energía y alimentos frescos). Aunque el 2,5% de septiembre es una décima superior al de agosto, se trata de un nivel muy inferior al índice general (la mayor diferencia desde noviembre de 2000). El de septiembre es el primer incremento en este indicador desde el mes de marzo y obedece a las subidas en el textil y en el tabaco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de octubre de 2005