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FERIAS

La revolución digital deja el mercado español de cámaras tradicionales en el 7%

El sector fotográfico español se ha multiplicado por tres en cuatro años - La venta de cámaras digitales se duplica respecto al año 2003 - Sólo el segmento analógico de usar y tirar mantiene un leve aumento

Del 96% al 7% en sólo cuatro años. A esto se le llama una revolución, en este caso de la fotografía digital. El valor de las cámaras analógicas que se vendieron en España el año pasado sólo representó el 7% del total. Para darse cuenta del terremoto que esto ha supuesto en el sector, baste decir que cuatro años antes, en 2000, el 96% de las cámaras que se vendían en España eran analógicas, según datos de la consultora GfK.

Para acelerar aún más la crisis analógica, los fabricantes de cámaras tradicionales se ven obligados a bajar precios; por eso, las cámaras analógicas ocupan algo más de mercado por unidades (17%) que por su valor (7%). Tampoco hay que llamarse a engaño: ese porcentaje se debe principalmente al tirón de las cámaras de usar y tirar, que son también las que sostienen la venta de papel de copia y rollos de películas, otro drama para el sector de la imagen, que sufren los fabricantes de papel y los de impresoras.

En el último año la venta de todos los tipos de película ha caído en torno al 20%, con la única excepción de las películas desechables, que aumentaron el 11%. Este tipo de negativo ya ocupa el segundo lugar (7,2%) del total, detrás del negativo de color, que tiene el 78%.

Los negativos para máquinas APS (3,9%), la diapositiva de color (4,5%), la instantánea (2,2%) y el blanco y negro (3,3%) quedan como reliquias de la historia de la fotografía analógica. Incluso el inventor del sistema APS ha dejado de fabricar las máquinas, y las Polaroid, que tenían el gancho de la foto instantánea, han perdido parte de su atractivo.

El sector fotográfico, en general, es optimista, pese a la anunciada saturación del mercado en los países desarrollados. La afición a la fotografía sigue viva y en alza.

Del año 2003 al 2004 se ha pasado de vender en España 1,1 millones de cámaras a 2,65 millones (2,2 millones son digitales). Y además, cada vez se compran mejores cámaras.

Si en el año 2000 la norma era una cámara digital de un mega, en 2004 el 48% de las cámaras vendidas tenían entre tres y cuatro megas, y ahora el 59% tienen entre cuatro y seis megas: un megapíxel por año.

Con estas luces y sombras en el sector, se celebra este semana en Barcelona Sonimag Foto, la feria dedicada exclusivamente a la fotografía, que dedicará un apartado a los pequeños laboratorios digitales.

La feria SonimagFoto quiere impulsar las copias en papel de las fotografías, sobre todo las que son digitales y mantener, dentro de lo posible, el de las analógicas. La asociación Imporfot de importadores de material fotográfico y una veintena más de empresas del sector presentes en el salón, han puesto en marcha una campaña para incentivar la copia en papel.

El proceso clásico de llevar a la tienda el carrete y recogerlo revelado con una copia en papel de cada imagen se ha acabado con la fotografía digital. Y está creando un auténtico ataque de pánico en el sector. Sobre todo, como es lógico, en los laboratorios profesionales, los históricamente más beneficiados con el invento de Draguerre.

El margen de beneficio de un laboratorio se basaba, fundamentalmente, en el revelado del negativo y, en menor parte, en el precio de las copias en papel de las fotografías. La llegada de la fotografía digital, el negativo desaparece y no es sustituido por la tarjeta de memoria de las cámaras. La tarjeta no se revela, se vacía en el ordenador y ahí se quedan los originales, a veces sin imprimir ni una sola copia, ni siquiera con la impresora casera. Ésta es la tendencia que el sector quiere evitar.

"La copia, una necesidad"

"La copia es una necesidad", en palabras del presidente de Sonimagfoto, Enric Galve, que a pesar de todo ve con optimismo "los dos próximos años" cuando "las aguas volverán a su cauce y se imprimirá más que nunca". Aunque "la tendencia es que el mercado tienda a estabilizarse". Galve prevé una "desaceleración progresiva en la venta de cámaras" en un mercado que empieza a saturarse y en el que la diversificación de aparatos (teléfonos móviles con cámara, agendas electrónicas...) supone una nueva forma de entrar en el mundo de la foto.

Para Galve, "el mercado analógico se estabilizará en el 35% del total, sobre todo gracias a los profesionales de moda y publicidad, los grandes consumidores de diapositivas.

Nadie discute que la irrupción digital ha sido un enorme éxito. En un principio fue un mercado difícil, receloso de la calidad que seguía aferrado al analógico; pero el rápido desarollo tecnológico le ha hecho cambiar de idea y perder todos sus miedos. Los aficionados ya se han comprado su segunda cámara digital, con más resolución, mejor óptica, mejor software y la seguridad de que sus copias tienen igual o mejor calidad que las que hacía antes.

El problema es que, haciéndose muchas más fotografías que antes, la inmensa mayoría no las necesitan imprimir. Basta con verlas en una pantalla, grabarlas en un CD/DVD, imprimir alguna en casa o pasárselas a los amigos por Internet.

El número de copias ha bajado, en lo que va de año, en torno al 30% y de éstas, la mayoría que se imprimen tienen todavía un origen analógico. Pero todos coinciden en un cambio de tendencia que ya empieza a notarse.

Mientras las ventas de película disminuyen constantemente y cada vez piden menos copias, las de origen digital van camino de alcanzarlas antes de que finalice el año. A la vuelta de las últimas vacaciones, los laboratorios consultados cifran en un aumento del 25% la solicitud de copias de origen digital. Y cada vez más es a través de los laboratorios on-line, los que uitilizan Internet para recibir los pedidos.

Las líneas ADSL, la facilidad para escoger tranquilamente en casa las fotografías y, sobre todo, la comodidad de hacer el pedido de las copias desde el propio ordenador, están dando un vuelco a los laboratorios tradicionales.

Las clásicas tiendas de fotografía tienen ahora un ordenador en el mostrador, un quiosco de autoservicio, con o sin impresora y, en todos los casos, las solicitudes llegan inmediatamente al laboratorio donde la impresión se realiza casi automáticamente.

Las nuevas tecnologías han cambiado un sector casi artesanal en otro que multiplica por cien sus posibilidades. Las cámaras se usan y se venden como un electrodoméstico más. Las copias se pueden hacer en una estación de ferrocarril o encargarlas por Internet desde cualquier parte del mundo para encontrarlas en casa a la vuelta. Ahora la cámara puede ser el teléfono móvil, la agenda electrónica y, por supuesto una cámara, pero que también hace vídeo y hasta puede que admita música en MP3.

Los pequeños laboratorios o minilabs son digitales, caben en cualquier sitio -en SonimagFoto se puede ver uno de un metro cúbico- y se hacen imprescindibles para la subsistencia de cualquier tienda especializada.

El ritmo es frenético. Cada año que pasa la cámara digital que más se vende aumenta el número de píxeles en un millón y aun así su precio baja casi el 40% respecto al año anterior. Las más caras, las réflex, también han entrado con fuerza gracias a la confianza que ya muestra el profesional con ellas y a la aparición réflex para aficionados a unos precios competitivos. Si hasta 2004 ocupaban el 3% del total de cámaras digitales vendidas, en julio de 2005 alcanzaron ya el 15,2% y siguen subiendo.

España, cabeza de Europa

España encabeza el crecimiento en Europa, y Europa encabeza el crecimiento en el mundo. El mercado español de cámaras digitales es el que más creció en Europa el último año, con el 89%, cuando la media continental es del 55%. A mucha distancia le sigue Italia (71%), Francia (69%), Suecia (62%) y Reino Unido (59%). También en términos de valor, destaca España con un aumento del 55%, frente a la media del 28%.

El liderazgo de España es más destacable por cuanto Europa es la zona geográfica con el mayor mercado digital desde el año 2003. Si en el año anterior, Estados Unidos tenía el 38% del total de las ventas mundiales, en 2005 Europa tendrá el 42%, mientras que Japón sólo supone el 11% del total.

En teoría, la pérdida de importancia del mercado japonés se debe a la saturación de cámaras, aunque los fabricantes no creen que en España se haya llegado todavía a esta situación. Aun así el ritmo de crecimiento en torno al 80% no se repetirá. En todo el mundo, el mercado crecerá el 25%, y en España se estará en torno al 35%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de octubre de 2005

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