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Vargas Llosa debuta como actor con una lectura de 'La verdad de las mentiras'

El escritor publica una edición revisada de su libro autobiográfico 'El pez en el agua'

Mario Vargas Llosa ha escrito varias obras de teatro y algunas de ellas han sido llevadas a las tablas, pero ésta es la primera vez que sube a los escenarios. Mañana, a las 21.00, en el teatro Romea de Barcelona (en una única representación), debutará como actor, junto a Aitana Sánchez-Gijón, con una lectura dramatizada de La verdad de las mentiras, uno de sus ensayos emblemáticos. "Creo que me he metido en camisa de 11 varas. He hecho muchas cosas, pero hasta ahora nunca había trepado a un escenario", dice el escritor, que se siente ilusionado y nervioso.

"He elegido los textos de manera arbitraria. Los que más me gustan, los que más he releído. Del Quijote, porque me gusta y porque este año, además, se celebra el cuarto centenario de la publicación de la primera parte; de Isak Dinesen, de Faulkner, de Onetti, y cerraremos con Borges. Habrá unas cortinas musicales y se proyectarán imágenes que jugarán con los temas de mi libro. Afortunadamente, contamos con Aitana Sánchez-Gijón, que es muy buena actriz, inteligente y gran aficionada a la lectura. El director, Joan Ollé, también está muy bien. Aquí, el único peligro soy yo, que, a mis 69 años y de manera tardía, he decidido trepar a un escenario".

Sánchez-Gijón explicó en conferencia de prensa que las novelas de Vargas siempre la han "acompañado". La actriz lamentó que el escritor no haya incluido ningún texto suyo, informa Europa Press, y deseó que esta lectura dramatizada "tenga más vida tras su paso por el Romea". El escritor dijo que no ha incluido ningún texto suyo "por pudor". Ollé destacó la capacidad de Vargas "para transitar por los cuentos como si los hubiera vivido".

La verdad de las mentiras (Alfaguara) es un ensayo emblemático del escritor, en el que recorre 36 novelas y libros de relatos del siglo XX.

La idea, explica Vargas, se le ocurrió hace un año cuando participó en un curso en la academia de Alessandro Baricco en Turín. "Me habló de este tipo de espectáculos, le estuve dando vueltas y luego se lo comenté a Juan Cruz, que entonces estaba en la Oficina del Autor [PRISA]. Me dijo que había muchas posibilidades y más aún en Barcelona, donde se celebra el Año del Libro y la Lectura, y me gustó. Barcelona está muy vinculada a mi trabajo. En esta ciudad obtuve mi primer premio en 1958 y en ella inicié mi carrera de escritor".

"Contar cuentos es una de las tradiciones más antiguas de la humanidad y la han practicado todos los pueblos. De ella nace la literatura y lo que me apasiona es unir esta tradición con el arte más tardío y refinado de escribirlos", afirma Vargas. "Ha habido lectores tan famosos como Dickens, que leía sus historias en teatros. Despertaba tanto interés que incluso salían correos a caballo para anunciar las novedades, cómo avanzaba la obra".

Doce años después de publicar El pez en el agua, el escritor hispano-peruano (Arequipa, Perú, 1936) ha revisado el texto. La edición que ahora publica Alfaguara "está limpia". El libro autobiográfico tiene dos partes: en la primera, Vargas Llosa cuenta su infancia, adolescencia y juventud y el nacimiento de su vocación literaria; y en la segunda, los tres años (1987 a 1990) de la aventura política en que se embarcó como candidato a la presidencia de Perú.

"Mi primera intención era referirme sólo a mi experiencia política, pero me di cuenta de que hubiera dado una idea falsa, porque nunca, ni siquiera en esos momentos, dejé de lado mi vocación literaria. Curiosamente, a los lectores les gustó mucho más la parte literaria". Muchos lectores le reclaman que continúe estas memorias literarias. "No digo que no, pero no entra en mis proyectos inmediatos".

"Escribí el libro en Berlín, tiempo después de la aventura política y lejos de Perú, y salieron muchos errores y erratas, que ahora se han corregido. Lo escribí como una catarsis, para liberarme de la carga emocional y también para tener ciertas perspectivas. Escribiendo uno entiende mejor las cosas".

Visto 15 años después, ¿fue una mala experiencia? "Para un escritor no hay experiencias malas. Hubo momentos ingratos y dolorosos. No se trataba de una política civilizada, había mucha violencia, secuestros, terrorismo, pero también fue muy instructivo. Conocí la política real, la de la calle, lo mejor y lo peor. Encontré idealismo y también el cinismo, el apetito de poder que sale a relucir en una campaña".

Una novela de amor

Vargas Llosa ya tiene acabada y entregada a su agente literaria su nueva novela, Travesuras de una niña mala. "Es una novela bastante distinta de lo que he escrito hasta ahora. Se trata de una historia de amor que transcurre en ciudades y épocas en las que yo he vivido, pero no es nada autobiográfica. Pasa en Lima en los años cincuenta; en París, en los sesenta; en Londres, en los setenta, y en España, en los ochenta. He utilizado, con ironía, los recursos un poco truculentos del folletín romántico, por el que siempre he sentido una secreta y perversa atracción".

Vargas se declara partidario de la aventura. Se nota en la serie de reportajes que escribió sobre Irak o ahora en los que está publicando sobre Israel y Palestina en EL PAÍS. "Mi vocación es la literatura y no la cambiaría por nada, pero necesito tener un pie fuera, en la calle, viendo lo que ocurre. Pertenezco a una generación en la que la literatura nunca ha sido una cosa cerrada en sí misma. Es lo que se llamaba compromiso, ahora nada de moda y que hace reír a los jóvenes. Yo mantengo cierto compromiso. Ese tipo de reportajes o los artículos es mi manera de intervenir en los grandes debates de mi tiempo. Si no lo hiciera no me sentiría un buen escritor".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de octubre de 2005

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