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La Guardia Civil cree que al menos hay dos personas implicadas en la muerte del ciclista

Las investigaciones para esclarecer el homicidio del vecino de Tres Cantos, Francisco Quintana Calvo, de 38 años, descubierto la semana pasada, avanzan "a buen ritmo", según fuentes de la Guardia Civil. Los investigadores, que han centrado sus pesquisas en el entorno más cercano de la víctima, estudian con cuidado el caso, ya que tienen la convicción de que el asesino no actuó solo y tuvo que ser ayudado al menos por un cómplice para deshacerse del cadáver.

La Guardia Civil dispone desde finales de la semana pasada del registro de llamadas efectuadas y recibidas en el móvil de la víctima, cuyo terminal aún no ha sido localizado por los investigadores. Esto ha permitido cerrar el círculo de la investigación, ya que se han centrado en las llamadas que recibió Quintana en las horas previas a su desaparición. La Guardia Civil mantiene el dispositivo para intentar localizar la bicicleta del fallecido, que aún no ha sido localizada.

El ciclista de Tres Cantos salió a dar una vuelta con su bici el jueves 15 de septiembre por los alrededores de Soto de Viñuelas, un enorme bosque situado al sur de la localidad. A partir de este momento sólo se tiene constancia de que el fallecido hizo una llamada con su móvil a su esposa, diciéndole que iba a regresar un poco más tarde.

Resultados a corto plazo

Las pesquisas de la Guardia Civil podrían dar resultado "a corto plazo" en una semana, ya que disponen de varias líneas de investigación y están interrogando a las personas más cercanas al fallecido. "No descartamos que la resolución de este homicidio pueda tener consecuencias traumáticas para sus allegados", señalaron fuentes de la Guardia Civil. Los investigadores también han analizado detalladamente las agendas del fallecido y los ordenadores de la empresa y personal de Quintana. También han estudiado los correos electrónicos que recibió el fallecido.

Uno de los hechos que refuerza la hipótesis de que el homicida tuvo algún cómplice es la dificultad para manipular un cuerpo inerte y pesado. El cadáver del ciclista fue hallado en un paraje de El Molar, a unos 15 kilómetros del Soto de Viñuelas. La Guardia Civil sigue investigando las gasolineras de la zona norte de la región por si el homicida fue a comprar una lata de gasolina para calcinar el cadáver. Los investigadores han descubierto que el combustible utilizado es gasolina normal, de la que utilizan los vehículos, por lo que es de suponer que en las horas posteriores a la desaparición del ciclista y hasta que fue hallado por una vecina de El Molar el día 18 por la tarde, el homicida o sus cómplices tuvieron que adquirir este combustible.

El forense no había emitido ayer por la tarde el informe definitivo de autopsia, en el que quedara recogida la causa real de la muerte. La Guardia Civil prácticamente descarta que el ciclista fuera arrollado y posteriormente calcinado. Todos los indicios apuntan a que puede deberse a una venganza o similar, ya que queda descartado, en principio, el móvil del robo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de septiembre de 2005