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Reportaje:

Vuelve el 600

Fiat recurre al mítico utilitario del siglo pasado para levantar el vuelo

El histórico 600 volverá a circular por las carreteras europeas a finales de 2007. Será un utilitario de formas redondeadas, muy parecido al coche que en los cincuenta y sesenta del siglo pasado protagonizó el desarrollismo en Italia y España. Fiat y Ford anunciaron ayer un acuerdo para diseñar y producir de forma conjunta el vehículo, montado sobre la plataforma del Panda y con varias versiones, entre ellas una descapotable. Fiat confía en que el 500 (como se llamó originalmente el modelo italiano, transformado en el 600 de Seat con los años y las mejoras) le permita recuperar la hegemonía en el mercado de los utilitarios.

El éxito de BMW con el nuevo Mini confirmó a la dirección de Fiat en su intención de resucitar un diseño automovilístico clásico, familiar incluso para quienes no habían nacido en la época en que el 600 constituía un indicador fiable del nivel de vida. Frente al elitismo del Mini, el nuevo 600 aspira a ventas masivas, de al menos 100.000 unidades al año. "El acuerdo con Ford es trascendental", afirmó Luca Cordero di Montezemolo, presidente de Fiat. Tanto Montezemolo como el presidente de Ford Europa, John Fleming, insistieron en que la colaboración entre ambas sociedades se limitaría a la producción conjunta de utilitarios y no implicaría intercambio de acciones. El anuncio fue realizado en el Salón del Automóvil de Frankfurt.

Frente al elitismo del Mini, el nuevo 600 aspira a ventas masivas, de unas 100.000 unidades al año

El proyecto 500 rondaba desde hacía tiempo por las oficinas de Fiat Auto, una sociedad que lleva más de dos décadas en declive. En 1980, 30 de cada 100 coches vendidos en Europa llevaban en el radiador los lingotes de la marca italiana; hoy son sólo seis de cada 100. El endeudamiento masivo, una serie de lanzamientos fallidos, el fracaso de la boda con General Motors y la pérdida de clientes parecían conducir a Fiat hacia el colapso, pero la muerte de Umberto Agnelli y el ascenso de una nueva generación familiar trajeron, de forma imprevista y en poco más de un año, aires de cambio a la casa de Turín.

Los hermanos Yaki y Lapo Elkann Agnelli, ambos menores de 30 años, se han convertido en la nueva imagen juvenil de Fiat. Con Montezemolo, presidente de Ferrari y Confindustria, al frente del consejo de administración, y con el manager Sergio Marchionne como consejero delegado, la crisis empieza a remitir. El lanzamiento del nuevo Punto, que se efectúa estos días con grandes alardes publicitarios, es la primera señal de vida en mucho tiempo. La dirección de Fiat promete que los antiguos defectos, como la escasa fiabilidad y los acabados defectuosos, han sido corregidos para siempre. Después de tres ejercicios de pérdidas monstruosas, en las cuentas de 2005 se recuperarán los beneficios.

El acuerdo de Fiat y Ford prevé la construcción de dos nuevos automóviles: el nuevo 500 por parte italiana y el sucesor del Ford Ka por parte americana. Ambos vehículos compartirán plataforma, la del Panda, y serán fabricados probablemente en la factoría polaca de Fiat. "La fabricación conjunta de los componentes permitirá un gran ahorro", aseguró Montezemolo, quien anticipó que el 500 llegaría al mercado a finales de 2007 y dispondría de numerosas versiones: motores de gasolina o diésel, opción descapotable y un deportivo equipado por Abarth.

Fiat protagonizó en enero una sonada ruptura con General Motors. El coloso estadounidense se había comprometido a adquirir la firma turinesa, pero vistas las circunstancias prefirió pagar 1.500 millones de euros para no quedarse una empresa que perdía tres millones al día y tenía un aspecto horrible. Mucho antes, en 1986, Fiat tuvo con Ford otro conflicto sonado. Ford estaba a punto de comprar Alfa Romeo, pero Gianni Agnelli convenció al Gobierno y al Parlamento italianos de que eso equivalía a una rendición nacional y logró quedarse con la marca de la culebra prácticamente gratis. Por un tiempo, Ford y Fiat fueron enemigos jurados. Resulta evidente, con el acuerdo de ayer, que las sociedades anónimas no son rencorosas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de septiembre de 2005