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Necrológica:

Julio César Turbay Ayala, ex presidente de Colombia

A los 89 años falleció ayer, martes, el ex presidente Julio César Turbay Ayala, por décadas personaje influyente de la política de Colombia, país de 40 millones de habitantes. El presidente Álvaro Uribe decretó tres días de duelo y será el único orador en el sepelio, que se realizará hoy, al mediodía, en la catedral de Bogotá. Turbay, hijo de un inmigrante libanés, había ingresado el pasado jueves en la Fundación Santa Fe para practicarse una diálisis. Su salud se complicó y sufrió un paro cardiorrespiratorio.

Su vida pública la inició a los 21 años como alcalde y concejal de varias poblaciones cercanas a Bogotá, fue en repetidas ocasiones congresista, ministro, director del Partido Liberal, embajador en Washington y en Londres, y llegó a la presidencia en 1978 a los 62 años. Jamás fue a la universidad, pero en su larga vida pública recibió varios títulos honoris causa.

En marzo de 1998 renunció a su último cargo, embajador en la Santa Sede, por motivos personales. En su retiro no se limitó a ser testigo silencioso del acontecer nacional. Junto a los también ex presidentes Alfonso López y Ernesto Samper formaba el llamado Club de los ex Presidentes -López mismo los llamó, hace unos años, "los muebles viejos de la política"-. Los derechos de los homosexuales, el intercambio humanitario que permita la libertad de los secuestrados canjeables en manos de las FARC, han sido banderas comunes de los ex mandatarios.

Después de estar en contra, Turbay se convirtió en el defensor número uno de la idea de que el presidente Álvaro Uribe sea candidato en las elecciones de mayo de 2006 y repita su mandato. "Estoy dispuesto a dar muchas vueltas para aconsejar a mis conciudadanos que estén al lado de la reelección de Uribe", dijo en una de sus últimas entrevistas. Su obsesión por este tema era tan grande que creó un movimiento para sacarla adelante: Patria Nueva. Al conocerse la noticia de su muerte, sus partidarios alabaron su condición de "conciliador" y de amigo de la unión de su partido, el Liberal. Otros, sin embargo, lo señalan como el padre del clientelismo, uno de los peores vicios de la política de esta país.

Para la izquierda es de ingrato recuerdo el llamado Estatuto de Seguridad, que implantó un mes después de asumir la presidencia en agosto del 1978 para controlar el orden público y atacar la subversión. Fue una época de restricciones de prensa, de consejos de guerra, de torturas en las caballerizas de los cuarteles militares, de allanamientos y exilios, entre ellos el del Nobel Gabriel García Márquez. En esa época se hizo famosa la frase de Turbay: "El único preso político en Colombia soy yo".

Durante su Gobierno le tocó capotear momentos críticos: el robo de más de 5.000 armas de una guarnición militar por parte del grupo guerrillero M-19; la toma de la Embajada de República Dominicana por un comando de este mismo grupo; durante 61 días mantuvieron a varios políticos como rehenes. Turbay, quien había cumplido en junio pasado los 89 años, estuvo casado en dos ocasiones y tuvo cuatro hijos. Una de ellas, Diana, murió en 1991 durante un intento de rescate, tras permanecer en manos de los narcotraficantes extraditables cinco meses. Fue el más duro golpe que vivió el ex presidente. Desde ayer su cadáver permanece en capilla ardiente en el Congreso.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de septiembre de 2005