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Reportaje:FÓRMULA 1 | Gran Premio de Bélgica

Alonso ya no depende de nadie

El piloto español se proclamará campeón del mundo si queda tercero en Brasil después de clasificarse segundo en Bélgica, tras Kimi Raikkonen - Un nuevo accidente de Montoya impidió el doblete de McLaren - A igualdad de victorias con el finlandés, al asturiano le bastan seis puntos por su regularidad en el podio

Agua. Aunque el mítico circuito de Spa-Francorchamps invitaba a disfrutar de una carrera memorable, la clasificación aconsejaba prudencia. Las circunstancias jugaban en contra de Fernando Alonso, que para cantar victoria necesitaba sumar cuatro puntos más que Kimi Raikkonen, nuevamente imparable con su McLaren, un tiro desde que fue mejorado para Barcelona. Apremiado, el finlandés sumó en Bélgica su sexta victoria de la temporada, las mismas que contabiliza el asturiano, segundo ayer por quinta vez, circunstancia decisiva para entender su domino en la clasificación por encima del finlandés. El triunfo de Ice man retardó la anunciada coronación de Alonso, que a fin de cuentas sólo cedió dos puntos y mantiene 25 a su favor cuando faltan 30 en disputa (Brasil, Japón y China) y le alcanza con ser tercero en Interlagos.

Alonso ya no depende de Raikkonen ni de McLaren, sino que le basta con sumar seis puntos con su R25 para conquistar el título. Ningún sitio mejor para tomar el relevo de Emerson Fittipaldi como el campeón más joven de la historia que en Brasil. No hubo ocasión de éxito en Spa porque el trazado resultaba muy exigente, tan lleno de encanto como de trampas (Eeau Rouge, Radillon, Stavelot), y las condiciones eran adversas, no sólo por la climatología sino por la velocidad de los McLaren, más rápidos y estables que los Renault, como quedó demostrado en el accidente de Giancarlo Fisichella. Ante la difícil gobernabilidad de su coche, Alonso se puso a salvo de contratiempos y, sin necesidad de arriesgar, protagonizó una carrera más propia de un veterano que de un novel. El español respondió con serenidad a una prueba de dificultad extrema. Puesto que no podía con Raikkonen ni Montoya, se situó detrás suyo, más cerca del podio que del cuarto, alejado del tráfico, muy prudente frente a los pilotos doblados, como bien quedó demostrado ante la afrenta del austriaco Cristian Klien, que se desdobló, y ejerció un control preciso del gran premio. La fiabilidad del español encontró su recompensa ante la volubilidad de sus rivales. A Montoya le encanta meterse en problemas, y Spa era el mejor escenario para una trifulca. El brasileño Antonio Pizzonia embistió al colombiano hasta sacarle del trazado a falta de cuatro giros para la meta. Al igual que ya le ocurrió en Turquía, McLaren no pudo celebrar un doblete que le es esquivo desde hace cinco años, y Alonso se encontró con el regalo del segundo puesto.

Acostumbrado a mandar en seco, Alonso no cometió un sólo error sobre un piso mojado que le dio a la carrera un punto de emoción y tensión muy estimable. Hubo un ruido general por los muchos incidentes y las distintas estrategias. Únicamente Raikkonen y Alonso se apartaron del follón y alcanzaron sin problemas los dos primeros puestos, mientras Montoya quedaba fuera de juego. Un mal negocio para el finlandés, un piloto al que no le van las medias tintas, y una nueva prueba superada para el español, ya habitual en el podio (12 sobre 16 carreras). Imperturbable, Alonso se basta de momento para defender dos lideratos: el de pilotos y el de marcas. Lo tiene todo tan previsto que en Brasil estrenará mejoras en su coche coincidiendo con la carrera en la que no depende de nadie para coronarse como el mejor del mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de septiembre de 2005