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Reportaje:FÓRMULA 1 | Gran Premio de Bélgica

La última calamidad de Montoya

El colombiano repite un percance absurdo y aumenta su fama de rápido pero poco fiable

Juan Pablo Montoya ha ganado dos veces y ha subido al podio otras dos en los últimos seis grandes premios. Sin embargo, en el equipo McLaren están que trinan con el colombiano. Su incidente de ayer fue el colmo y constituyó un duro revés para la escudería británica, que no logró el doblete que necesitaba desesperadamente y ve cómo se reducen las escasas aspiraciones de Kimi Raikkonen en su intento de desbancar a Fernando Alonso de la primera posición del campeonato. El percance se produjo en la vuelta número 41, cuando faltaban cuatro para el final de la carrera. Montoya, que salió en la primera posición de la parilla y, por una lógica consigna de equipo, se la cedió a Kimi Raikkonen después de su entrada en boxes en la vuelta 33, circulaba en el segundo puesto con una apreciable ventaja respecto a Fernando Alonso. Las posiciones parecían definitivas y en el box de McLaren ya se cantaba un doblete que no obtiene desde hace cinco años. Fue entonces cuando, tras una maniobra con el brasileño Antonio Pizzonia, el McLaren de Montoya se fue al garete. Pizzonia fue multado con 8.000 dólares por los comisarios de la carrera.

Montoya, que el próximo 20 de septiembre cumple 30 años, se exculpó de la peripecia que tan cara le costó a su equipo, que además de agotar las posibilidades de lograr el título de pilotos, también lucha por obtener el campeonato de constructores en el que el equipo Renault le aventaja por sólo seis puntos (152 frente a 146) cuando ayer tenía opciones de reducirla, mucho más por el abandono de Fisichella. "Siempre es duro retirarse de una carrera pero hacerlo por causas externas al equipo aún es más duro. Yo conduzco para mi escudería y mi disgusto aún es más grande porque ha hecho un gran trabajo. Pizzonia estaba tratando de recuperar una vuelta perdida con neumáticos de seco y por eso me golpeó mientras intentaba rebasarme. Fue un final desafortunado para lo que podía haber sido un fin de semana perfecto"

La versión del incidente que ofreció Pizzonia, el piloto brasileño que en los dos últimos grandes premios ha relevado en el equipo Williams a Nick Heidfeld debido a los problemas físicos que sufrió el alemán tras una colisión durante unos entrenamientos en Monza, es muy diferente a la que sostuvo Montoya. "Sí", admitió, "es cierto que trataba de recuperar una vuelta perdida. Iba con neumáticos de seco y circulaba unos cinco segundos por vuelta más rápido que Montoya. Él ha frenado en una curva mucho antes de lo habitual. He pensado que me dejaba pasar. Pero cuando estaba a su altura y ya negociábamos el viraje se ha cerrado y hemos chocado".

Las calamidades de Montoya se han sucedido a lo largo de una trayectoria iniciada al amparo de su padre en el circuito de Bogotá y que se gestó en Estados Unidos. Pero esta temporada los contratiempos de Montoya no han hecho más que acentuar su fama de piloto con talento y garra pero temerario, tan capaz de deparar exhibiciones como las que le permitieron triunfar en Silverstone y Monza, como de verse envuelto en accidentes tan estúpidos y perjudiciales como el de ayer con Pizzonia. En Turquía, el pasado 21 de agosto, ya le sucedió algo similar. Al tratar de adelantar a un piloto doblado, en este caso el portugués Tiago Monteiro, colisionó y perdió la segunda plaza en beneficio, de nuevo, de Alonso. Y en Canadá, se saltó un semáforo en rojo a la salida de una parada en boxes.

La mala fama de Montoya viene de lejos. Hace ya cuatro años en Brasil, en el segundo gran premio de su vida, adelantó con una maniobra muy arriesgada a Michael Schumacher, que por entonces iba por su cuarto título mundial. En 2003, después de haber sumado ocho podios y dos triunfos en Mónaco y Hockenheim, estaba luchando por el título con Schumi. Sólo les separaba un punto en la clasificación del campeonato del mundo a falta de tres carreras para el final. Entonces, en el Gran Premio de Estados Unidos sacó de la pista a Rubens Barrichello (Ferrari), fue penalizado y concluyó en una sexta plaza que le hizo perder todas las posibilidades.

En 2004, Montoya se despidió por anticipado y con mar de fondo de la escudería Williams y ganó el último gran premio de la temporada en Brasil. Su singladura en McLaren también empezó mal este año. Discretísimo en Australia y en Malaisia, se perdió las dos siguientes carreras en Bahrein y San Marino a causa de una lesión en un brazo, según su versión, producida mientras se entrenaba jugando a tenis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de septiembre de 2005