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Gino Rubert imagina la 'Salomé' de Oscar Wilde

Su belleza cautivaba, su baile anulaba la razón de los hombres, y ella, consciente de la pasión que era capaz de provocar, utilizaba su seducción para lograr sus caprichos. Salomé deseaba poseer al profeta Iokanaán, según relata Oscar Wilde en su obra, una de las más controvertidas del escritor, en la que convierte al personaje bíblico en un símbolo del mal, del triunfo del deseo y la lujuria. Un arquetipo femenino que le provoca al pintor Gino Rubert y le sirve de base para ilustrar el libro Salomé (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores), de Oscar Wilde. Entre los 13 collages creados para ilustrar el libro, y que se exponen hasta el 2 de octubre en el Centro Cultural Círculo de Lectores (calle de O'Donnell, 10), destaca el cuadro en el que la bailarina ha logrado su propósito y tiene en sus manos una bandeja de plata con la cabeza de Iokanaán ensangrentada. Y junto a la ilustración se puede leer el texto de Wilde en el que Salomé mira el rostro del profeta y dice: "No has querido dejarme besar tu boca, Iokanaán. Pues bien, la besaré ahora. La morderé con mis dientes como si fuera un fruto maduro. Sí, besaré tu boca". La edición, que se presentó ayer en Madrid, recupera las versiones en castellano del poeta y académico Pere Gimferrer, y en catalán del escritor Terenci Moix.

"Leí la obra y sin darme cuenta descubrí que tenía en el estudio y sobre los caballetes al personaje de Salomé. Mis trabajos se centran en ese tipo de mujer fatal, capaz de lograr lo que se propone a cualquier precio, esa mujer tremendamente dominante que te puedes encontrar en la vida", apunta el autor de las ilustraciones. En los últimos 10 años, Gino Rubert ha representado las emociones de las relaciones sentimentales. "He utilizado en esa búsqueda del nuevo hombre y de la nueva mujer, de sus funciones y disfunciones, conflictos y retóricas, disciplinas como la pintura, el vídeo o la instalación". La crítica de arte Victoria Combalía destacó el trabajo de Rubert y su "recuperación del collage como elemento de gran belleza artística".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2005