Francia rebaja el IRPF en 3.500 millones para impulsar la economía

El plan contempla mejoras en el subsidio de paro, la vivienda y el ahorro de energía

A punto de cumplir sus primeros 100 días de gobierno, el primer ministro de Francia, Dominique de Villepin, anunció ayer un amplio paquete de medidas fiscales, sociales y de ahorro de energía para impulsar el débil crecimiento económico y reducir el paro. La medida estrella es una rebaja del impuesto sobre la renta mediante la reducción de siete a cuatro tramos, que ahorrará unos 3.500 millones de euros a los contribuyentes, en especial a los trabajadores de clases medias. El subsidio para los parados de larga duración subirá un 50%, con un coste de 500 millones de euros anuales. "Se trata", dijo Villepin, "de favorecer un crecimiento que beneficie a todos, que devuelva el poder adquisitivo a los franceses y que produzca empleos".

Rodeado de ocho ministros, Villepin presentó ayer, en conferencia de prensa, un complejo plan de reforma fiscal, economías de energía y ayuda al empleo. La más llamativa de las medidas, la de la reducción del IRPF, que se aplicará en 2007 sobre los ingresos de 2006 y que ahorrará a los contribuyentes unos 3.500 millones de euros. Se trata de retomar la promesa de reducción de la presión fiscal del presidente Jacques Chirac, que pretendía rebajarla en un 30% en cinco años y que hasta ahora, entre 2002 y 2005, sólo lo ha hecho en un 8%.

Villepin propone modificar las bases del cálculo del IRPF. Hasta el momento existen siete tramos, a partir de los cuales se determina el nivel de imposición, que va del 6,83% para los ingresos comprendidos entre los 4.300 y los 8.500 euros anuales, hasta el 48% para quienes ganan más de 48.700. Además, existe el llamado ISF, impuesto de solidaridad sobre la fortuna, que pagan 330.000 franceses especialmente ricos y que el plan no modifica.

Con la fórmula de cuatro tramos en el nuevo IRPF se espera que las clases medias -entre 2.000 y 3.000 euros mensuales- paguen menos y que para los ingresos más altos la fiscalidad deje de tener un carácter confiscatorio. Para los socialistas, sin embargo, "el Gobierno pretende ahorrarles 3.500 millones de euros a los más ricos".

Otras medidas fiscales favorecen el convertir a los trabajadores en accionistas al autorizar a las empresas a deducir el montante distribuido entre sus asalariados en concepto de acciones. Además, se reduce la presión sobre las plusvalías accionariales en función de la antigüedad de la propiedad de los títulos.

En el terreno del empleo, Villepin ha querido reforzar las medidas existentes, entre ellas la llamada prima por empleo, que afecta a 8,8 millones de parados de larga duración y que se verá aumentada en un 50%, con un coste estimado de 500 millones anuales. También mejoran las ayudas a los que se incorporan o reincorporan al trabajo. "Quiero que sea más rentable vivir del trabajo que de las subvenciones", dijo Villepin, arrebatándole así un lema al ideario de Nicolas Sarkozy.

La inversión pública disfrutará de 10.000 millones de euros suplementarios con el propósito de "modernizar las infraestructuras" (entre ellas mejora de las conexiones con España) y desbloquear 5.000 millones de inversión privada. En materia de vivienda, el Ejecutivo se dispone a construir 20.000 viviendas en terrenos que pertenecían a la compañía de ferrocarriles, se propone requisar terrenos privados para edificar 5.000 apartamentos de urgencia y plantea dejar libres de impuestos las cantidades -hasta 50.000 euros- que padres o abuelos prestan a hijos o nietos para comprar un piso.

Ahorro de energía

En materia energética, Villepin pide a la ciudadanía que empiece a pensar en términos "de la era de después del petróleo" y reduce el impuesto para quienes adquieran un coche ecológico. Dedica, además, 100 millones a la investigación para mejorar dicho vehículo, ofrece 75 euros a los hogares que se calientan con fuel (no especificó cada cuánto tiempo) y facilidades fiscales a quienes utilizan el coche para trabajar. Como se había anunciado, Villepin se comprometió a devolver a los contribuyentes lo ingresado de más por el encarecimiento del petróleo. Se recomienda bajar en 10 kilómetros por hora la velocidad en las carreteras.

Si para la izquierda, "en las medidas no hay nada eficaz para el crecimiento, nada de potente para el poder adquisitivo y nada de justo fiscalmente", para la mayoría de observadores, Villepin logra presentarse como paladín de las clases medias y distinguirse del ministro del Interior y líder de la UMP, Nicolas Sarkozy, más anclado a la derecha.

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