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MUERTE DE UN INMIGRANTE

Un centenar de subsaharianos han entrado en Melilla en cuatro avalanchas sucesivas

España pidió a Rabat medidas contra un "grupo numeroso" de africanos oculto en Nador

La Guardia Civil se ha enfrentado entre el 26 y el 28 de agosto a tres intentos de entradas masivas de subsaharianos por la frontera de Melilla, mientras que la policía marroquí frenó una avalancha de otro centenar de africanos. Los asaltos, ejecutados de manera coordinada, han permitido la entrada ilegal en España de 100 inmigrantes que, según fuentes españolas, forman parte de un "grupo numeroso" de subsaharianos que se oculta en las inmediaciones de Nador. España ya pidió el día 29 a Rabat, horas antes del hallazgo del cadáver de un camerunés, que tomara medidas contra dicho grupo, de unas 500 personas.

40 agentes del instituto armado han resultado heridos desde enero al repeler los asaltos

Los asaltos de los últimos días se han producido de manera coordinada, por varios puntos y, en todos los casos, apoyados por maniobras de distracción de los asaltantes, según la Guardia Civil. El día 26, entre las 6.00 y las 6.15, la valla fronteriza fue asediada por unos 350 subsaharianos, que fueron rechazados por agentes del instituto armado. Un número indeterminado de agentes y de africanos resultaron heridos en la refriega, que fue aprovechada por 10 inmigrantes para penetrar en el territorio de Melilla.

El segundo asalto se produjo a partir de las 22.00 del día 28, cuando un grupo de 300 africanos inició el asedio en la zona conocida como Aguadú. Según el instituto armado, un total de 80 subsaharianos lograron burlar la vigilancia y entrar en España, ya que mientras se producía esta acción se inició otra escaramuza en la zona comprendida entre el paso de Farhana y el barrio Chino, que permitió que se colaran otros 10 subsaharianos.

Estas tres acciones masivas llevaron a las autoridades españolas a solicitar el 29 de agosto a las autoridades de Rabat que tomara medidas para impedir nuevas avalanchas de inmigrantes. España informó a Marruecos de que los sucesivos intentos de entrada masiva y los informes confidenciales de que disponía avalaban que en Nador se ocultaba "un grupo numeroso" de subsaharianos que organizaba y perpetraba el salto de la reja fronteriza. Las fuentes consultadas aseguran que el grupo está compuesto por unas 500 personas.

Justo el día 29, según informes españoles, la policía marroquí "se empleó con contundencia" para evitar un "maratón de entrada", como se llama a estas acciones masivas en la frontera, de un grupo de unos 60 inmigrantes subsaharianos. Tras ello fueron detenidos al otro lado unos 100 inmigrantes en varias intervenciones, fundamentalmente en la zona conocida como de Los Pinos. El cadáver del camerunés Ypo Joe fue llevado hasta las proximidades de la valla fronteriza (entre los puntos A-7 y A-8) el lunes, día 29, a eso de las 19.10, es decir, casi un día después del último asedio que fue repelido por la Guardia Civil.

Fuentes del instituto armado en Melilla insisten en que ignoran la causa de la muerte del camerunés y, con consternación, afirman que se les está intentado "colgar el muerto". "El fallecido estaba en territorio marroquí, tras una intervención de las fuerzas del país vecino; el cadáver fue levantado por las autoridades de Marruecos, que lo llevaron hasta el depósito de Nador y, además, el cadáver fue trasladado a la zona por los propios inmigrantes casi un día después de nuestra última intervención", según miembros de la fuerza que participó en la violenta escaramuza.

"Este año, desde el mes de enero, hemos sufrido más de 50 agresiones, en las que hemos tenido 40 agentes heridos. De hecho, hacía algún tiempo que no venía a la zona el GRS (Grupo Rural de Seguridad) y ahora ha vuelto a venir para hacer frente a esta modalidad de entrada en España", aseguran las citadas fuentes.

Los inmigrantes que optan por este intento de entrada mediante avalancha suelen dividirse en dos grupos: "Unos son los que van a entrar y otros se dedican a hacer ruido para llamar la atención de los gendarmes y los guardias civiles. Los que hacen el ruido, según sabemos, son los que intentan la entrada al día siguiente", aseguran las fuentes consultadas. Las zonas en las que se suelen concentrar los intentos de paso son las de Beni-Enzar, Barrio Chino, arroyo Mezquita, las zonas de Hito y de Farjana y la de Mariguari. "Tenemos intervenciones casi a diario pero, por fortuna, no suelen ser de este tipo", añaden.

"Suelen venir en grupos de entre 50 y 300. Una facción suele atacar los elementos de vigilancia perimetral e intenta retrasar la llegada de la fuerza. Los otros agarran las escaleras que ellos mismos fabrican e intentan entrar", agregan las citadas fuentes, que aseguran que durante el año pasado detuvieron a 100 inmigrantes por participar con violencia en las maniobras de distracción. Este número no incluye a los "interceptados", es decir, los inmigrantes a los que se retiene por el mero intento de entrada ilegal, sin más connotaciones.

Este año ya han sido destruidos varios focos y cámaras de vigilancia, incluidas algunas de visión nocturna, y han quedado inutilizados o han tenido que pasar por el taller 15 vehículos patrulla del instituto armado, siempre según fuentes del cuerpo. También ha sido necesario reparar la valla en numerosas ocasiones, bien debido a cortes de la alambrada, bien porque ha sido derribada en algunos puntos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de agosto de 2005