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Reportaje:

Una fábrica de arte

El Ayuntamiento de Granollers reconvierte en un centro para la cultura la antigua textil Roca Umbert

Imagínenlo. Una antigua fábrica textil de 20.000 metros cuadrados en la que conviven músicos, productores, coreógrafos, artistas visuales, niños y vecinos, comunicadores, expertos en nuevas tecnologías, diablos y castellers. Vayan más allá y visualícenlos transitando entre talleres, salas de exposiciones, de ensayo y de conciertos, residencia, biblioteca, espacios de formación e innovación tecnológica, y comercios culturales. Sin olvidar calles, una plaza, aparcamiento y un corazón: La Térmica, un entresijo de calderas y motores que daba energía a los telares y que ha resistido el paso del tiempo con mucha dignidad.

Todo ello quiere ser Roca Umbert, Fàbrica de les Arts. Esta imponente fábrica textil empezó su andadura en 1904 y cerró sus puertas en 1991. Dos años después la adquiría el Ayuntamiento de Granollers y durante un tiempo fue el plató de series de televisión y películas. Por ahí pasaron los equipos de Soldados de Salamina, La Monyos y Temps de silenci, hasta que a finales de 2004 se ideó un plan director y se han analizado unas 13 fábricas de arte europeas, desde Marsella hasta Helsinki, cuyo modelo es similar. Este año se han puesto en marcha la biblioteca y el Centro Tecnológico y Universitario de Granollers, en 2006 se inaugurarán el Centro de Cultura Popular y Tradicional y ocho bucles musicales -siete de ensayo y uno de grabación-. Más adelante se construirán la sala de conciertos, la de exposiciones y los talleres y la residencia para artistas.

El objetivo es que todo el mundo colabore. Que el coreógrafo llame a la puerta de la sala dedicada a la tecnología de las artes y pueda pedir un vídeo para difundir su trabajo. O que los artistas muestren sus trabajos a los que acuden a la Fàbrica de les Arts. Que quien quiera pueda exponer su actividad en la sala de exposiciones o consultar los libros de la biblioteca. "Se trata de que colaboren los unos con los otros y que sea un espacio vivo, abierto y no cerrado", señala el coordinador general de la Fàbrica de les Arts, Lluís Noguera. En su opinión, es una oferta única en Cataluña, "Barcelona también tiene salas de concierto, bucles y talleres, pero separados por siete paradas de metro", ilustra Noguera. El papel del Ayuntamiento es velar para que el recinto esté vivo, "que haya un pacto, un federalismo cultural; cada cual tiene su identidad, pero se trabaja de forma conjunta".

Quien mejor sabe qué necesita el arte son los mismos artistas. Noguera se ha puesto ya en contacto con la Asociación de Artistas Visuales de Cataluña (AAVC) y la Asociación de Profesionales de la Danza de Cataluña. La AAVC se ha implicado a fondo. A principios de septiembre entregará ya su proyecto de cómo quiere utilizar el espacio, y si consigue la financiación su previsión es inaugurar a finales del 2006. El vicepresidente de la asociación, Florenci Guntín, cree que la Fàbrica de les Arts es "un modelo que podrían seguir otros como el 22@ o Can Ricard". "Tener la televisión y el Centro Tecnológico significa un gran potencial", señala. Guntín cree que el espacio que ofrece Granollers servirá para tener "un centro de producción artística relacionado sobre todo con el campo del vídeo".

Un posible vecino de Guntín será el presidente de la Asociación de Profesionales de la Danza, Antoni Mira, que describe la iniciativa como "fantástica, permite que entre profesionales se colabore, cada vecino pueda aportar cosas, y el ciudadano podrá pasearse por el lugar y ver todo lo que se está haciendo". Decidir qué utilidad podría darle la danza a este espacio es algo que los profesionales aún no han hecho porque "se desconoce qué se hará con el Mercat de les Flors y se está dibujando un nuevo mapa territorial". Lo que Mira tiene claro es que la danza tiene muchas carencias, y en Granollers podría haber desde una residencia hasta espacios de exhibición y educación.

La memoria

"Fui el último trabajador que se dio de baja en el año 1992; se habían vendido los tres millones de metros de ropa que aún había almacenados y era el momento de cerrar". Marcel·li Camats, de 61 años, es uno de los ex trabajadores -por la fábrica pasaron unos 15.000- que han sido y serán entrevistados en un proyecto de recuperación de la memoria en la que los testimonios orales serán fundamentales. El objetivo es recuperar y difundir el pasado textil de la Fábrica Roca Umbert.

Existe ya un proyecto museográfico cuya estrella será La Térmica, el corazón y motor de la fábrica que fundó Josep Umbert i Ventura y que ha conocido jerarquías, accidentes, incendios, energías y procesos de trabajo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de agosto de 2005

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