Reportaje:PLAN DE BARRIOS | Casco antiguo de Berga

Revitalizar la ciudad antigua

Berga aborda la reforma de su casco antiguo en paralelo a la creación de una empresa que canalice más inversiones

En cuatro años, el casco antiguo de la ciudad de Berga recibirá una inversión de más de 78 millones de euros, que tienen que ser suficientes para cambiar la cara a las estrechas y vetustas calles de la población. La falta de servicios, el deterioro de los edificios, el envejecimiento de la población, el empobrecimiento de la renta per cápita de sus vecinos, la ocupación por parte de la nueva inmigración de los pisos que la población autóctona desechaba, son los tintes de la fotografía del barrio, donde el 11,55% de las casas se encuentran en mal estado o estado de ruina, cuando la media del país es del 2,65%.

En esta parte de la ciudad comparten protagonismo el comercio de la calle Major (la única zona que se resiste a la pérdida de actividad) y la plaza de Sant Pere, el estadio de la Patum, la gran fiesta de la ciudad, con las estrechas y maltrechas calles de la parte superior del barrio, donde la imagen que más abunda es la del abandono. Las ayudas concedidas en el nuevo proyecto de la Ley de Barrios deben permitir a la ciudad recuperar estas calles, algunas de las cuales escuchan aún el latir de sentirse corazón de la ciudad. La inversión "debe permitir un cambio de cara al barri vell", afirma el alcalde de la ciudad, el socialista Ramon Camps.

El 40% de los edificios carece de calefacción y son casas de cuatro y cinco pisos sin ascensor
Buena parte de las familias (65%) sobreviven con la renta mínima de inserción

El alcalde entiende que el principal problema está en el deteriorado estado de los edificios y el déficit de servicios, y que la mejoría en estos aspectos son la premisa indispensable para aspirar al objetivo final, que no es otro que el de "revitalizar el barrio, darle vida". Berga elaboró su proyecto incluyendo alguna de las acciones y programas de carácter social que quedan incardinadas directamente en el conjunto de la propuesta de cambio, pero que no eran susceptibles de ser subvencionadas por la Ley de Barrios o que ya gozaban de otras líneas de apoyo. Por ello, el proyecto inicial ascendía a casi 120 millones de euros.

El 50% del proyecto se destinará a la rehabilitación arquitectónica y de los servicios comunes, que a juicio de Camps, tienen además de importantes déficit estructurales problemas de accesibilidad evidentes en una zona donde se concentra buena parte de la gente mayor y familias que sobreviven con una renta mínima de inserción (el 65% del total). Además, el 22% de los mayores de 65 años viven solos.

La inversión de la Ley de Barrios recaerá de forma importante en los edificios, que se encuentran en gran medida en un avanzado estado de deterioro y en difíciles condiciones de habitabilidad. Por poner un ejemplo, casi el 40% carece de calefacción y en muchas ocasiones se trata de casas de cuatro y cinco pisos sin ascensor. Cuando el plan esté en marcha, se iniciarán proyectos de intervención y programas de ayuda para motivar a los propietarios a mejorar los elementos comunes: tejados, fachadas, escaleras o implantación de ascensores.

El Ayuntamiento, en un proceso paralelo al de la solicitud de las subvenciones de la Ley de Barrios, ha iniciado el camino para la creación de una empresa pública de rehabilitación que permita a la Administración local ser uno de los entes impulsores del cambio. El proceso de creación de la empresa está a la espera de la constitución del Consejo de Administración e inmediatamente podrá iniciar la actividad.

Camps se siente con capacidad económica y de gestión para afrontar esta inversión en el centro de la ciudad. Para abordar la rehabilitación del mercado municipal, o para introducir zonas verdes en el congestionado barrio o, simplemente, dotarlo de unos servicios decentes de agua, cloacas y pavimentación. Incluso para hacerlo más seguro, ya que con la nueva canalización de agua se aprovechará para solucionar un grave déficit: ahora no hay bocas de agua para actuar en caso de incendio y en algunas de las estrechas calles el acceso de los camiones de los bomberos es imposible.

Una de las principales inversiones se hará en la degradada calle de Harmonia, donde se prevé derribar edificios para hacer más ancha la calzada, crear una zona verde y renovar servicios básicos.

En el casco antiguo de Berga vive el 14% (unas 2.300 personas) de la población, y concentra el 28,34% de inmigración de la ciudad. Las últimas oleadas de inmigración de América Latina, y más concretamente de Ecuador, han llenado el barrio. Más de la mitad de los nuevos habitantes son ecuatorianos, superando ya la cifra de marroquíes, que hasta hace poco era la nacionalidad que llenaba las listas de la inmigración. La edad de la población, el hecho de que mucha gente haya abandonado sus domicilios para trasladarse a zonas con edificios en mejores condiciones, la llegada de inmigración, han contribuido a elevar el porcentaje de personas con escasos estudios (76,6%).

Los primeros efectos de esta rehabilitación del barrio deben notarse a partir de 2006, y su conjunto debe finalizar en el año 2009.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 09 de agosto de 2005.

Lo más visto en...

Top 50