Reportaje:

¿La francofonía?, 'connais pas'

El Gobierno catalán proyecta mejoras en la enseñanza y el uso del francés, y se integrará en una organización francófona

Desde que el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, anunció, en mayo pasado en París, un plan para incluir a Cataluña en la Organización Internacional de la Francofonía (OIF), muchos se han preguntado qué significa actualmente la francofonía en un país en el que este año se han matriculado tan sólo nueve alumnos en la carrera de Filología Francesa y donde únicamente el 9% de los estudiantes de secundaria (el 19% en el resto de España) reciben clases de esta lengua.

Tras los 23 años de CiU en el poder, este idioma ha caído en desuso entre quienes lo aprendieron y está en declive entre los jóvenes a causa de políticas educativas poco claras con relación a esta lengua, según un informe de la Secretaría de Relaciones Internacionales del Gobierno catalán.

Para que más catalanes dominen el francés será necesario un cambio. Los motivos son diversos, pero se inscriben en el plan de internacionalización eurorregional Pirineos-Mediterráneo, que encuadrará Cataluña con varias regiones meridionales de Francia. Las relaciones económicas con el Magreb, la mejora del servicio a los ocho millones de visitantes franceses que anualmente acuden a Cataluña y la integración de los inmigrantes francófonos (el 33% del total) son, además del puro placer cultural, argumentos de peso para crear un gran proyecto de incentivación del francés.

El Gobierno tripartito trabaja en una petición oficial -que se presentará en otoño- para que Cataluña entre en la OIF, un potente organismo al que pertenecen más de 50 países y regiones. La OIF es el marco idóneo para la potenciación educativa y cultural del francés en Cataluña como herramienta de comunicación, trabajo y cultura, según el Ejecutivo catalán.

El Consulado francés tiene censados a 19.000 franceses en Cataluña, la mayor parte de los cuales viven en Barcelona. Pero son muchos más ya que "la targeta de residente no es obligatoria para los franceses y muchos no están censados aquí", afirman fuentes del consulado.

Entre los franceses de Cataluña hay frecuentes quejas por el escaso conocimiento de su idioma entre la población catalana. Si en la región de Midi-Pyrénées el castellano tiene cierta presencia, porque acogió a una parte de los exiliados de la Guerra Civil española, e incluso el catalán empieza a repuntar en el Rosellón, al sur de la frontera la actitud hacia el idioma vecino es otra. Museos sin información en francés y primacía del inglés en el sector servicios son las principales quejas de los turistas.

"En Cataluña, el francés sólo lo aprenden las élites, ¡como si el resto de la sociedad no tuviera derecho!", afirma Jean-Louis Montemont, profesor del Instituto Francés de Barcelona, epicentro cultural por el que han pasado 18.000 estudiantes en los últimos 10 años. "La mayoría son personas que quieren cooperar en países africanos francófonos", señala.

La empresa francesa, sin embargo, sí se adapta. "El catalán y el castellano son nuestros idiomas comerciales", afirman en la Misión Económica Francesa en Cataluña, una de las 155 que posee Francia en todo el mundo para potenciar su economía. Pero también expresan su descontento: "Si los jóvenes catalanes estuvieran mejor informados sobre las relaciones económicas entre Cataluña y Francia, seguramente aprenderían francés", afirman. En Cataluña tienen sede 600 empresas francesas, la mitad de las que hay en toda España.

Sebastián Prieto, director de la oficina de exportación musical France Music Export, se acuerda de la generación de catalanes que sí sabía francés, personas que hoy tienen alrededor de 60 años. "Saben más que los jóvenes y aprecian la chanson y la cultura popular francesa", dice. La posible incorporación de Cataluña a la OIF no levanta, sin embargo, grandes esperanzas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de agosto de 2005.

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