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OPINIÓN DEL LECTOR

Una carrera de obstáculos

En 2001 solicité al Ayuntamiento de Carcaixent una plaza de aparcamiento para minusválidos pues he de moverme siempre en silla de ruedas a causa de una esclerosis múltiple.

El Ayuntamiento nos la concedió de inmediato, justo ante mi puerta y con suficiente espacio para que me pudieran subir o bajar fácilmente del vehículo.

Este verano, la cafetería situada justo en el bajo de la finca donde vivo ha obtenido el permiso para ocupar parte de la calzada como terraza y, para ello, no sólo han movido la plaza de aparcamiento para minusválid@s sino que, además, el propio personal de la cafetería se encargó de cambiar la señal de lugar y de volver a pintar las rayas del suelo.

Todo esto que cuento sin mediar comunicación alguna por parte del ayuntamiento ni tampoco conseguir explicación de ningún tipo de la policía municipal.

De esta manera, creo, arbitraria se nos conmina a ocupar una plaza de aparcamiento con un acceso más complicado. Un tema que resultaría anecdótico si no fuera porque es un detalle más que añadir a las dificultades que nos crean a las personas que hemos de desplazarnos en silla de ruedas (rampas ocupadas por automóviles, pasos de cebra elevados con desnivel para acceder a la acera, etcétera), un colectivo obligado a vivir de espaldas a la calle, al margen, marginado..

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de julio de 2005