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El túnel entre las estaciones de Nuevos Ministerios y Atocha avanza con retraso

Fomento garantiza la seguridad de las obras de la futura estación de Sol

Una gran tuneladora de 9,3 metros de diámetro irrumpió ayer en el hueco de la que será la futura estación ferroviaria de Nuevos Ministerios, tras perforar 4,5 kilómetros del nuevo túnel de la risa que unirá Atocha con Chamartín. Fomento celebró -aunque con cuatro meses de retraso- con invitados y prensa la finalización del primer tramo de esta infraestructura, que costará 320 millones. Según el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, el enlace ferroviario estará funcionando en 2007. Fomento prevé contratar en 2006 la electrificación y las instalaciones de control de tráfico.

El túnel que unirá las estaciones de Atocha y Chamartín y que discurrirá paralelo al ya existente, es un proyecto del anterior ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos (PP). El 2 de julio de 2004 la tuneladora que había horadado los 41 kilómetros de Metrosur comenzó a trabajar para hacer un túnel que discurriera por el centro de la ciudad y tuviera 7,5 kilómetros de largo (Atocha-Chamartín).

Cascos aseguró que la única forma de descongestionar la estación de Atocha, por la que transitan 560 trenes al día, era la construcción de este nuevo túnel paralelo al ya existente. "La carga de las líneas que discurren por el túnel actual entre Atocha y Nuevos Ministerios supera durante algunas horas del día el 100% de capacidad", afirmaba hace dos años el Gobierno popular en una respuesta parlamentaria a IU.

La actual ministra, la socialista Magdalena Álvarez, ha hecho suya esta obra y también su filosofía. Según Fomento, el nuevo túnel "conseguirá un mejor funcionamiento de la estación de Atocha y una notable descongestión de sus andenes en hora punta, al disminuir significativamente los trasbordos". Es decir, que todas las líneas de Cercanías que en la actualidad confluyen en Atocha no tendrán que realizar una parada obligatoria en esta estación y se distribuirán entre el antiguo túnel y el nuevo.

Viajes más cortos

En la celebración de la finalización del primer tramo (de 4,5 kilómetros de longitud, que han costado 96 millones de euros), Morlán subrayó que la seguridad ha sido uno de los "principios fundamentales" en el diseño y construcción del túnel. Morlán también afirmó que la infraestructura acortará los tiempos de viaje de varias líneas de Cercanías, y destacó la reducción de hasta 30 minutos en los trayectos de ida y vuelta desde poblaciones como Parla y Aranjuez. Cuando el túnel esté en funcionamiento, los viajeros de la línea C-3 (Aranjuez) y C-4 (Parla) no tendrán que hacer trasbordo en Atocha cuando se dirijan al centro de Madrid y al paseo de la Castellana. Ahora, tras la excavación del túnel se construirá una estructura que permitirá la circulación de vehículos de socorro -tanto ambulancias como coches de bomberos- y otros que sirvan para la evacuación de los viajeros en caso de necesidad.

El nuevo túnel también supone la construcción de tres nuevas estaciones intermedias entre Atocha y Chamartín. Una de ellas estará situada en Sol-Gran Vía y, según los planes de Fomento, estará terminada y lista para ser utilizada en 2008. Las otras dos estaciones proyectadas son las de Alonso Martínez y Nuevos Ministerios.

Fomento prevé finalizar en 2007 la estación de Nuevos Ministerios y el tramo de túnel que unirá ésta con Chamartín (de 2,5 kilómetros). La tuneladora que horada este tramo ha empezado esta tarea con casi cuatro meses de retraso y aún está lejos de Nuevos MInisterios.

La estación de Alonso Martínez, sin embargo, aún no se ha contratado porque está pendiente de la firma de un convenio entre las tres Administraciones (Ministerio de Fomento, Comunidad y Ayuntamiento de Madrid) que se han comprometido a pagar conjuntamente su construcción. La infraestructura será sufragada en un 50% por Fomento; el Ayuntamiento aportará un 15%, mientras que la Comunidad tendrá que hacerse cargo del 35% restante. Fomento aún no puede realizar una estimación de cuándo podrá estar finalizada.

La construcción de estas tres estaciones facilitará la conexión de las líneas de Cercanías con ocho líneas de metro. Conectará con las líneas 1, 2, 3 y 5 en Sol-Gran Vía; las líneas 5, 4 y 10 en Alonso Martínez; y con las líneas 6, 8 y 10 en Nuevos Ministerios. Según Fomento se descongestionará la línea 1 entre Atocha y Sol, puesto que el pasajero podrá acceder directamente desde los trenes de Cercanías hasta la zona más céntrica de Madrid, cosa que era imposible hasta el momento, salvo en la estación de Cercanías situada en Recoletos.

Fomento asegura que en 2006 contratará la electrificación y las instalaciones de control de tráfico de la línea ferroviaria.

Hormigón armado

El recorrido que sigue la tuneladora pasa junto a los cimientos de 33 edificios catalogados con la máxima protección -por su valor histórico o monumental- y de otros 52 que cuentan con nivel 2 de protección; el 70% de estos inmuebles está en el tramo Atocha-Gran Vía. A finales de mayo, la tuneladora que ayer asomó por el hueco en el que se construye la estación de Nuevos Ministerios, causó fisuras en varias 12 inmuebles en las calles del General Arrando, Zurbano, Españoleto y Caracas. Fomento quitó hierro entonces a esas fisuras que calificó como "normales" y se comprometió a utilizar un presupuesto -ya incluido en el precio de la obra- de 300.000 euros para reparaciones e indemnizaciones.

Según técnicos del Ministerio de Fomento, la ejecución del túnel entre Atocha y Nuevos Ministerios se ha realizado después de exhaustivos reconocimientos, tanto del terreno como de los edificios próximos, y se han adoptado todas las medidas de seguridad posibles técnicamente. Una de ellas supone la instalación de dovelas prefabricadas de hormigón armado que sostienen la bóveda del túnel.

Tras la llegada de la tuneladora a la futura estación de Nuevos Ministerios y la construcción de las rampas para vehículos de evacuación, se procederá a instalar las vías de los trenes.

'El tubo de la risa'

El apelativo de túnel de la risa con que se conoce al actual subterráneo que une Atocha y Chamartín data de 1930. En aquellos años había una atracción de feria que consistía en un cilindro acolchado, de aproximadamente dos metros de diámetro y cuatro de longitud, que giraba, con el público dentro, como si fuera el tambor de una lavadora. Esa atracción era conocida como el tubo de la risa.

Según cuentan los cronistas de la época, cuando el ministro socialista Indalecio Prieto comenzó en 1933 a construir el túnel, la prensa cercana a la derecha satirizó el proyecto por creerlo imposible.

La prensa lo llamó el tubo de la risa y también el metro de don Inda. Tan discutida fue la construcción del subterráneo que hasta José Antonio Primo de Rivera, en un discurso pronunciado el 12 de noviembre de 1933 en Cádiz, dijo: "Nos han minado Madrid con un tubo que se llama el tubo de la risa, pero que quizá sea una vez más el tubo de la afrenta, porque va a servir para que pasen por debajo de nuestra Península, hacia trincheras que no nos importan, las tropas coloniales de cualquier país vecino".

El tubo acabó siendo realidad y denominándose túnel de la risa. El que está siendo construido ahora será el segundo túnel de la risa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de julio de 2005

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