"Es nueva, pero no es mi casa"

La familia Alcampel no consigue recuperarse de la pérdida de su vivienda, pese a tener un piso nuevo

La familia de Laura Alcampel es de las 34 que peor paradas salieron del socavón del Carmel. Lo perdieron todo: casa y recuerdos. La Administración realojó a Laura, su hermana y su madre en uno de los pisos del Patronato Municipal de la Vivienda de la calle de Garcilaso. También han cobrado una indemnización de 30.000 euros cada una de ellas por daños morales. Pero ni el nuevo piso ni el dinero quitan a Laura un sentimiento parecido al del duelo.

"La sensación es de no tener pasado. El piso es nuevo, más grande y es bonito. Pero no es mi casa. No es donde he crecido, ni donde tengo los recuerdos, como las fotos de mi padre fallecido. Es como si lo hubieran matado dos veces. De alguna forma me siento como si estuviera en un hotel". Como otros afectados, Laura está en tratamiento psicológico. "Hay días buenos y días malos", dice, y recuerda que su otra hermana perdió el hijo que esperaba justo después del hundimiento.

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Las Alcampel apenas han vuelto al Carmel. "A mi madre le tiemblan las piernas sólo de oír la palabra". Y les duele especialmente escuchar algunos comentarios de un sector de los vecinos: "Nos tratan como si fuéramos millonarias, nos dicen que no nos podemos quejar, que tenemos casa e indemnización".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 26 de julio de 2005.

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