Necrológica:Perfil
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Juan Ignacio Jiménez Mesa, periodista y empresario de prensa

Juan Ignacio Jiménez Mesa, que falleció anteayer en San Petersburgo (Rusia) a los 58 años, fue uno de los grandes periodistas y empresarios de prensa de Canarias. En ambas facetas siempre estuvo vinculado a Prensa Canaria y al Grupo Prensa Ibérica, y en los últimos tiempos, además, había promovido en Madrid dos semanarios, La estrella, de carácter general, y El virus mutante, de humor. Su fallecimiento se produjo cuando hacía una escala en la citada ciudad rusa el barco en el que hacía un crucero, junto a su esposa, Mary Luz de Luis. Una bronquitis que en principio no revestía importancia alguna se agravó hasta causarle la muerte.

Jiménez Mesa estudió Periodismo y Derecho en la Universidad de La Laguna; había nacido en Alhucemas, uno de los destinos militares de su padre. Afincada su familia en la isla de La Palma, Nacho viajó a estudiar a Tenerife y luego ya desarrolló la mayor parte de su vida profesional en Las Palmas, siempre en Prensa Canaria y en el grupo periodístico que contribuyó a crear, con su presidente, Javier Moll, y su actual consejero delegado, Guillermo García-Alcalde. Ocupó en La Provincia varias posiciones periodísticas, fue director de Diario de Las Palmas, y en 1985 fue nombrado director general de Prensa Ibérica. Como responsable en Madrid de las operaciones de Prensa Ibérica, consolidó las sinergias del grupo.

Sin dejar nunca de escribir columnas en las que dio muestras siempre de una cultura diversificada y extraordinaria, y de una gran capacidad para el humor y la polémica, Nacho fundó en 1990 su propia empresa de consultoría profesional y fue responsable de la puesta en marcha de aquellos dos semanarios, además de dirigir la implantación de Antena 3 TV en Canarias. Contribuyó al desarrollo de muchas empresas del sector, y fue un activo estudioso de la evolución de la prensa española e internacional, a través de su intervención en organismos profesionales.

Era una persona extraordinariamente cálida; el talento que tenía para emprender aventuras profesionales lo tuvo también para estar atento a las necesidades personales de los amigos a los que siempre ayudó, sin que muchas veces se viera que era su mano la que movía esta solidaridad. Deja dos hijos, Ángel y Nacho, ya profesionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de julio de 2005.

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