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Los radares fijos propician una fuerte caída de las muertes en la carretera

La velocidad media en el conjunto de la red viaria catalana se reduce tres kilómetros

Hundir el acelerador hasta el suelo es una práctica en lento retroceso en las carreteras catalanas. Según el Servicio Catalán de Tráfico, la velocidad media ha bajado tres kilómetros por hora desde 2003. Un resultado escaso sólo en apariencia, ya que esta disminución y la de accidentes van íntimamente ligadas. La instalación de 24 radares fijos ha comportado una drástica reducción de accidentes mortales. Desde que fueron instalados en noviembre del año pasado pasado, los muertos por siniestro en estos puntos fueron cinco, y en los seis meses anteriores a la colocación habían sido 11.

Los números abonan la sensación de que en Cataluña "cada vez se corre menos", sostiene la consejera de Interior, Monserrat Tura. "Antes, si ibas a 120 te sentías mal porque te adelantaban todos. Ahora son muy pocos", afirmó. Esos tres kilómetros son "importantísimos" para la consejera, que se apoyó en un estudio europeo que señala que reducir la velocidad media nueve kilómetros rebaja al 50% las muertes en carretera. La intención de Interior es seguir en esa senda y lograr que en 2010 la velocidad media haya descendido cinco kilómetros más.

Detrás de este cambio de mentalidad de los conductores están los 24 radares fijos que, debidamente señalados en las vías, Interior diseminó en noviembre del año pasado en los tramos de la red viaria que acumulaban más accidentes. En los primeros seis meses transcurridos desde su instalación, han muerto en ellos cinco personas, mientras que en los seis meses anteriores murieron 11. En el mismo periodo la cifra de heridos graves cayó el 69% (20 en estos seis meses, por 65 en los anteriores). Interior colocará otros 34 radares fijos antes de fin de año, en un proceso de siembra que terminará en 2007 con 125 aparatos en la red catalana.

Sea por el efecto de los radares, sea porque las campañas de concienciación han calado o porque asustan los cientos de euros de las multas, el número de muertos en la carretera tiende a bajar. En los últimos seis meses perdieron la vida 177 personas, por 220 en los seis meses anteriores (el 20% menos).

Los esfuerzos de Interior chocan con la propuesta de subir la velocidad máxima a 130 kilómetros en las autopistas que ERC presentó en el Congreso y que se está debatiendo en la comisión de Seguridad Viaria para equiparar a España con otros países europeos. Según Tura, esa medida lleva aparejadas en Europa unas contraprestaciones que los conductores rechazarían. Así, en Francia "sólo se puede circular a esa velocidad cuando las condiciones meteorológicas son óptimas, pero en cuanto caen tres gotas el límite baja hasta 110 kilómetros", precisó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de julio de 2005