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El Kremlin trata de impedir la creación de una alternativa a Putin

Kasiánov y Kaspárov son blanco de una campaña de intimidación

El ex jefe del Gobierno Mijaíl Kasiánov destituido en 2004, y el ex campeón mundial de ajedrez Gari Kaspárov son hoy blanco de una campaña de intimidación que goza sin duda de la bendición del Kremlin. Kasiánov, un liberal que apoyó las ideas del petrolero Mijaíl Jodorkovski (en la cárcel), y Kaspárov, que ha fundado el Frente Cívico Unido, tienen en común su oposición a Vladímir Putin y los recursos económicos para mantenerla.

Desde febrero, Kasiánov y la oposición liberal al presidente han explorado la posibilidad de que el ex jefe del Gabinete se convierta en la figura alternativa al régimen. Las iniciativas del político y del ajedrecista están siendo castigadas con medidas que, en opinión de algunos analistas, reflejan más el temor enfermizo de quienes las han ideado que la fuerza real de quienes las sufren. El presidente y sus seguidores no parecen dispuestos a ceder fácilmente el poder en las elecciones parlamentarias de 2007 y las presidenciales de 2008. Según la Constitución, Putin, que está en el segundo mandato presidencial, no puede aspirar a un tercero.

La fiscalía general ha iniciado una investigación penal que afecta al ex primer ministro. Se basa en la denuncia de un diputado, que acusó a Kasiánov de utilizar su cargo para apropiarse de una dacha y un solar de 11,5 hectáreas en Troitsa-Lykovo, una zona privilegiada de las afueras de Moscú. La dacha fue residencia del ideólogo del Partido Comunista de la URSS, Mijaíl Suslov, y es vecina de la Alexandr Solzhenitsin. El lunes, la fiscalía indujo a creer que Kasiánov se había convertido en acusado, pero por la noche indicó que de momento es sólo un sospechoso ya que, dentro de la investigación criminal, el único procesado es el director de la empresa estatal que vendió la dacha y el terreno.

Según el diputado autor de la denuncia, el periodista Alexandr Jinshtein, Kasiánov, en complicidad con el magnate petrolero Mijaíl Fridman, utilizó en 2003 un esquema fraudulento para comprar el terreno a bajo precio. El ex jefe del Gobierno, que se encuentra en el extranjero, ha negado haber cometido delito alguno.

Cualquiera que sea la responsabilidad de Kasiánov, el mecanismo de la justicia en Rusia se aplica hoy de forma selectiva, en función de las lealtades y fidelidades, como lo demuestra el hecho de que Mijaíl Jodorkovski, que desafió al Kremlin, esté hoy en la cárcel y otros oligarcas, fieles a Putin, que emplearon métodos de optimización de impuestos similares a Yukos estén libres. El caso más flagrante es el de Román Abramóvich, gobernador de Chukotka y propietario del club de fútbol Chelsea.

Por lo que a Kaspárov se refiere, éste fue recibido como un apestado durante una gira por cuatro regiones del Cáucaso del Norte (Daguestán, Osetia del Norte, Stavropol y Rostov). Todas las citas apalabradas en lugares públicos fueron anuladas con distintas excusas. En un local se había caído el telón, en otro se había apagado la luz y en un tercero se había producido una inundación. El aeropuerto de Rostov se negaba a dejarle aterrizar; en Stavropol, a darle de comer y a alojarle; en Daguestán, le impidieron visitar un campo de refugiados chechenos, y en Beslán, le impidieron encontrarse con los niños en la casa de la cultura.

Ese miedo a la oposición real parece haber entrado en el terreno de lo absurdo, tal vez porque los dirigentes rusos tienen una imagen inquietante de sus propios conciudadanos. Recientemente, alegando que Rusia carece aún de cultura democrática, el vicejefe de la Administración, Vladislav Surkov, considerado el cerebro de la política interna rusa, justificó la necesidad de nombrar y no elegir a los dirigentes regionales. "Sólo nos faltaba que en Daguestán eligieran a algún islamista radical".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de julio de 2005