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Crónica:LA CRÓNICA

Hablar desde la locura

Son las cinco de la tarde de un miércoles. En un piso del pasaje de Madoz que da a la plaza Reial, ocho personas están sentadas alrededor de una mesa con un micro que se pasan de mano en mano, según van hablando. Nos encontramos en el diminuto estudio de Ràdio Contrabanda, una emisora libre, sin propaganda, que se puede escuchar en Barcelona. Una chica con unos cascos en las orejas controla el sonido en un tablero de mandos además de coordinar el programa. Se oye la canción Walking on the moon de fondo mientras ellos hablan de la luna, de la noche y sus miedos, de la soledad. Hace mucho calor y todos se abanican con lo que pueden. Esas ocho personas pertenecen a Ràdio Nikosia, que todos los miércoles, de cuatro a seis de la tarde, emite por la frecuencia 91.4 FM, de Ràdio Contrabanda. Ellos, y ocho más que se reúnen para preparar el programa, tienen en común, aparte de gustos, inquietudes, miedos o cualquier cosa que pueda tener cualquier mortal, un trastorno de salud mental. Ràdio Nikosia no es un espacio clínico, sino un lugar donde trabajar contra el estigma que muchas veces lleva este tipo de personas, no por ellas mismas, sino por la absoluta ignorancia que la sociedad tiene de las enfermedades mentales.

Ràdio Nikosia no es un espacio clínico, sino un lugar donde trabajar contra el estigma que muchas veces lleva este tipo de personas

Me reuní con ellos en una de esas bochornosas tardes de finales de junio. Cuando entré en el estudio estaban en directo y me limité a escucharlos mientras contemplaba los carteles que forran las paredes: No a las cárceles, Manifestación de lesbianas en Reus, VIII Marxa de Homenaje a los Maquis... También hay un cartel que anima a limpiar el estudio cada vez que se utiliza. El debate de la luna ha terminado. Nel.la Gonzalo, la coordinadora que hoy está con el grupo y que controla la emisión, invita a Neus a leer una historia que lleva escrita en dos folios. Neus parece una chica decidida y empieza a leer con desparpajo: habla de alguien que está en un cráter de la luna y mira la tierra con un telescopio. Cuando termina la aplauden. Víctor es el experto en música y con una voz inmensamente radiofónica comenta la canción de Police. El programa termina con una declaración de intenciones recitada por el propio Víctor, aunque el autor no es él, sino uno de los responsables de la organización que hay detrás de Ràdio Nikosia, JOIA. Víctor suelta de una tirada: "Nikosia es la última ciudad dividida por murallas, ideas, religiones y un supuesto abismo cultural. Creemos que quizá, de una u otra manera, todos llevamos Nikosia dentro de la geografía del cuerpo y la mente. Alguien separó en dos Nikosia, pero nosotros viajamos constantemente a un lado y otro de esta frontera, y es desde este dualismo, desde este vaivén, que vamos aquí a contar nuestra historia, que es tan real y legítima como cualquier otra". La voz penetrante de Víctor resuena aún por el estudio mientras el resto de grupo lo aplaude.

Ràdio Nikosia funciona desde hace dos años y es uno de los proyectos de la Associació JOIA, que ayuda a la inserción social y laboral de las personas con trastornos psíquicos. Enric Arqué es el coordinador general; los antropólogos Nel.la Gonzalo y Martí Correa son los que coordinan Nikosia. Pero con la emisión radiofónica no termina todo: tienen también actos culturales relacionados con el asunto que se debate, entrevistas a algún especialista... Ahora acaban de publicar Libro de Radio Nikosia. Voces que hablan desde la locura (Gedisa), un resumen de los textos que se han emitido por la radio. El éxito ha sido rotundo: les han llamado de todas partes para hablar de su proyecto y esperan llegar mucho más lejos.

Cuando terminan el programa me reúno con Víctor, Neus, Ernest, Dolors y Cristina en una de las habitaciones del piso. Se nota que están acostumbrados a debatir en grupo. Enseguida sale la cuetión del repudio social que lleva este tipo de disfunciones psíquicas. La mayoría de ellos no trabajan, y cobran una pensión bastante miserable. Todos buscan una vida autónoma. Algunos se reúnen en un centro de día. "Somos personas sin futuro", comenta Dolors. "Nadie se acuerda de nosotros y la mayoría no encuentra un trabajo". Cristina no lo ve tan negro: "Yo no me considero marginada: tengo todo el día ocupado, voy al gimnasio y estudio inglés". Ernest dice que tiene que ponerse unos límites, coger seguridad poco a poco. "Yo tengo una vida como todo el mundo, vivo en pareja y no me siento marginada", afirma Neus. "Somos nosotros los que nos automarginamos". Neus dice que en Barcelona cualquier actividad relacionada con la salud mental funciona mucho mejor que en el resto de Cataluña. Víctor comenta que no pueden ser exigentes con ellos mismos porque no llegan donde querrían. "Tenemos una vida limitada y no estamos seguros de dar el paso correcto. Pero es una lucha constante para no dejarte menospreciar".

En el título del libro sale la palabra locura, pero no les entusiasma demasiado el término por las connotaciones que lleva. Nel.la hace 16 años que trabaja en salud mental y dice que nunca ha preguntado a nadie qué diagnóstico tiene. "Aquí, lo importante es la persona". Y Víctor corrobora: "Nadie piensa que está haciendo radio con un tarado". Cada miércoles, cuando termina el programa, se van a tomar algo al bar Glaciar. Allí los acompaño. Algunos no han participado en la emisión y preguntan y comentan. Para todos, Ràdio Nikosia es algo fundamental. Lo dice Víctor: "Tenemos un límite, pero lo queremos traspasar haciendo radio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de julio de 2005