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Las sospechas de fraude marcan las elecciones del Estado de México

Dos sondeos a pie de urna dan la victoria al PRI pese la baja participación

La sombra del fraude planeó durante toda la jornada de ayer en las elecciones para la gobernación del Estado de México, unos comicios clave para las presidenciales de 2006. Las tres principales fuerzas políticas desplegaron mucho personal, llamados cazamapaches, para impedir la compraventa de votos.

Dos sondeos a pie de urna confirmaron la victoria del antiguo partido gubernamental. La encuesta de Televisa otorgaba un 48% al Partido Revolucionario Institucional (PRI), mientras que los partidos Acción Nacional (PAN, conservador) y de la Revolución Democrática (PRD, izquierda) consiguieron cada uno un 26%. Tele Azteca daba un 50% al PRI.

El Estado de México es pieza clave en el rompecabezas de las presidenciales de 2006 y, de acuerdo con denuncias del PAN y del PRD, supondrá un mal antecedente si se tiene en cuenta la cantidad gastada por el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto. El favorito habría invertido más de 50 millones de euros en la campaña, el doble de lo permitido por la ley.

El Instituto Estatal Electoral ha recibido decenas de denuncias sobre irregularidades, especialmente faltas menores. Aunque de momento ninguna de estas denuncias tiene peso como para anular el resultado, el presidente del PRD, Leonel Cota, adelantó que su partido muy probablemente impugne los comicios, debido a que el candidato priísta "superó hasta cuatro veces el desembolso permitido para la campaña". La misma fuente sostiene que, "los cazamapaches no han impedido viejas prácticas priístas como el traslado y el pago a votantes y la contratación de policías para presionar a electores".

Algunos comentaristas políticos, por el contrario, afirmaron que es la oposición la que ha tratado de "reventar" el proceso electoral, puesto que Peña Nieto era de lejos el gran favorito para ganar con el apoyo de la maquinaria del PRI y con el del actual gobernador, Arturo Montiel. Peña Nieto es candidato del PRI en alianza con el Partido Verde Ecologista y se enfrenta a Rubén Mendoza Ayala, de la coalición PAN-Convergencia (centro-izquierda), y la empresaria Yeidckol Polevnsky, de la unión PRD-Partido del Trabajo.

Abstencionismo del 50%

En el momento de emitir el voto, Peña Nieto dijo que vencería a sus adversarios y también al abstencionismo. Esto último será difícil, puesto que las distintas empresas demoscópicas han proyectado una abstención de cerca del 50%. En el Estado de México hay nueve millones de votantes. "Espero que la jornada sea un ejemplo cívico", dijo el candidato priísta a la salida del colegio electoral.

Las elecciones se producen un día después de que el presidente mexicano, Vicente Fox, celebrara el "día de la democracia", una fiesta para conmemorar sus cinco años de Gobierno, de la que los partidos de la oposición se mantuvieron alejados. La celebración se pareció más a un acto de campaña para los comicios del Estado de México que a un aniversario de la mejora de la democracia mexicana. La fiesta también se hizo con la mira puesta en las elecciones de 2006. Fox organizó personalmente la celebración en un intento por colocarse como un líder en campaña, papel que, según el analista Salvador García Soto, ha sido el mejor de su vida en la vida política.

No obstante, Fox comprobó que los tiempos han cambiado y que la multitud que lo acompañó el sábado era bastante inferior a la que lo aupó el 2 de julio de 2000, cuando arrebató la presidencia al PRI tras 71 años de Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de julio de 2005