Zapatero y Maragall repasan la reforma del Estatuto de Cataluña sin cerrar acuerdos

El presidente de la Generalitat augura que el mes de julio "va a ser decisivo para todos"

No estaba anunciado ni tampoco se pretendió dar publicidad al encuentro que ayer mantuvieron, en la sede federal del PSOE en Madrid, el secretario general de los socialistas, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall. En un ambiente cordial analizaron el estado de elaboración del nuevo estatuto catalán, sin que ello sirviera, según fuentes del PSOE, para despejar los puntos de desacuerdo. Las citadas fuentes destacaron la dificultad para coincidir en el modelo de financiación, mientras en el entorno de Maragall se valoró que Zapatero no rechace la negociación bilateral

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Pasadas las dos y cuarto de la tarde, el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, abandonaba la sede federal del PSOE en Madrid. Había mantenido durante algo más de una hora una reunión con el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, después de que éste terminara la reunión de la ejecutiva del partido.

El político catalán se mantuvo muy reservado respecto a lo tratado con el líder socialista y se limitó a asegurar que el mes de julio va a tener gran trascendencia política. "Va a ser un mes decisivo para todos", dijo Maragall a los informadores que casualmente le encontraron en la sede socialista. Cuando hizo estas declaraciones, Maragall llevaba todavía a la vista parte de la documentación utilizada durante el encuentro con Zapatero. De su carpeta sobresalía un folio en el que podían leerse los títulos de los tres grandes temas abordados durante la reunión: financiación de la sanidad, Estatuto y negociación bilateral-multilateral.

Maragall comunicó a Zapatero su voluntad de que el Parlamento de Cataluña apruebe en comisión el nuevo Estatuto a finales de julio, para poderlo aprobar definitivamente en septiembre. Ello permitiría su debate y votación en el Congreso de los Diputados durante el mes de octubre.

La reunión fue "muy cordial", según fuentes socialistas, lo que no resulta extraño, ya que entre ambos gobernantes existe una buena relación personal, aunque no hubo avances respecto a los temas más peliagudos, según el PSOE. "Tampoco se pretendía", señalan las fuentes socialistas consultadas, ya que se trataba de hacer un repaso de la situación.

El Gobierno central continúa sin aceptar que el nuevo Estatuto catalán recoja el sistema de financiación que defiende el Ejecutivo tripartito de Pasqual Maragall. El Gobierno y el PSOE tampoco son partidarios de que el nuevo texto recoja la obligación de todos los ciudadanos de Cataluña de conocer la lengua catalana. El tercer punto de desencuentro es la posibilidad de que determinados puntos del Estatuto obliguen a modificar leyes orgánicas para poderse desarrollar.

La financiación de la Sanidad, la reforma del Estatuto y las cuestiones sujetas a la "multilateralidad" y las propias "bilaterales" fueron los asuntos tratados por ambos mandatarios. Todo en un marco de "gran normalidad", coincidieron las fuentes del PSOE y del PSC, aunque sin echar las campanas al vuelo.

No obstante, fuentes próximas al presidente de la Generalitat aseguraron que Pasqual Maragall salió con optimismo del encuentro, pues considera que Zapatero está dispuesto a negociar también de forma bilateral el conjunto de proceso de reformas, incluida la financiación.

Según estas fuentes, Zapatero se habría mostrado abierto a mantener una negociación bilateral siempre que no se rompa la lealtad institucional, tal y como acordaron los partidos en la ponencia que elabora el Estatuto.

A pesar de estas conversaciones, Maragall dejó claro en todo momento que no acudía a la entrevista con Zapatero para negociar el Estatuto, pues el nuevo texto todavía se encuentra en fase de redacción por parte de la ponencia parlamentaria integrada por todos los grupos.

El Gobierno catalán, no obstante, comenzó ayer a mostrar sus cartas en torno a la financiación sanitaria, informa Claudi Pérez. El consejero catalán de Economía y Finanzas, Antoni Castells, aseguró ayer que Cataluña no adoptará unilateralmente medidas para paliar el déficit de la sanidad. Castells abogó por un "consenso con el conjunto del Estado" tras la reunión de la parte catalana de la comisión mixta de valoraciones Estado-Generalitat, lo que supone descartar medidas como el copago si no se aplican en todas las autonomías.

Adelantó que el Consejo de Política Fiscal y Financiera, que se reunirá la próxima semana, se centrará en la financiación sanitaria, y adelantó "una gran coincidencia en los planteamientos" de la mayor parte de las comunidades sobre el crecimiento de la factura sanitaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0020, 20 de junio de 2005.

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