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Defensa desplegará cuatro cazas F-18 en Lituania para proteger los países bálticos

España se incorporará en 2006 al turno de la OTAN para vigilar las ex repúblicas soviéticas

El Gobierno español está dispuesto a desplegar cuatro cazas F-18 en la base lituana de Siauliai durante tres meses a lo largo del año próximo para hacerse cargo de la vigilancia aérea de Estonia, Letonia y Lituania, lo que constituye una operación sin precedentes para el Ejército del Aire español. España es el único país de la OTAN que hasta ahora no había querido participar en la llamada "solución interina para la vigilancia del espacio aéreo" de las tres repúblicas bálticas y de Eslovenia, que se puso en marcha en febrero del año pasado, tras su ingreso en la Alianza.

El Consejo Atlántico dio luz verde, el 19 de febrero de 2004, a la operación de control del espacio aéreo de Estonia, Letonia, Lituania y Eslovenia para suplir la falta de aviones de combate de cuatro de los nuevos miembros de la OTAN.

La vigilancia aérea de Eslovenia, la más septentrional de las ex repúblicas yugoslavas, quedó a cargo de la aviación italiana, que opera desde sus propias bases. Respecto a los países bálticos, se estableció un turno rotatorio para desplegar cazas en la antigua base soviética de Siauliai, a medio camino entre la capital de Lituania, Vilnius, y la de Letonia, Riga.

El turno lo inauguró Bélgica, que desplegó cuatro cazas F-16 en Lituania durante tres meses. Le siguieron Dinamarca, Reino Unido y Noruega.

El Comité Militar de la OTAN decidió el pasado 11 de mayo prorrogar la "solución interina" y pidió a los países que aún no habían colaborado que se sumaran a la operación. Todos contestaron positivamente, salvo España, que se encontró así en una posición incómoda. La Alianza Atlántica tiene un sistema integrado de defensa aérea por lo que, desde su punto de vista, no se trata de defender el espacio aéreo de los países bálticos, sino el de la OTAN.

El tema es, sin embargo, más complejo. La presencia de aviones de combate occidentales en un territorio de la antigua URSS despierta recelos en Rusia. De ahí que la OTAN limitase a cuatro el número de aviones de combate y eligiese en primer lugar países como Bélgica, que no pueden ser vistos por Moscú como una amenaza.

No obstante, la misión de los cazas de la OTAN consiste en interceptar a los aviones, previsiblemente rusos, que violen el espacio aéreo de las repúblicas bálticas, y en neutralizar ataques suicidas con aeronaves comerciales secuestradas al estilo del 11-S. Para la primera misión, reciben órdenes directas de la OTAN. Para la segunda, de sus autoridades nacionales.

Motivo económico

Otro motivo por el que esta operación no se ve con entusiasmo es el económico. Se calcula que la vigilancia de los países bálticos costó a Bélgica unos 600.000 euros. Además de los F-16, hubo que destacar 80 militares, de los que 60 eran belgas y 20 noruegos. Los gobiernos occidentales temen que la "solución interina" se convierta en permanente si los países bálticos, juntos o por separado, no se comprometen a adquirir sus propios aviones de combate.

Los tres bálticos y Eslovenia no son los únicos miembros de la OTAN que carecen de aviación de guerra. Tampoco Luxemburgo o Islandia la tienen. Pero éstos no recurren a la Alianza, sino a acuerdos bilaterales con Bélgica o EE UU.

Pese a ello, el presidente de Lituania, Valdas Admakus, quien el pasado martes fue recibido en La Moncloa por José Luis Rodríguez Zapatero, dio por hecho que los F-18 españoles protegerán el año que viene los cielos de su país.

España entrará en el turno rotatorio junto con los demás países de la OTAN. Portugal, por ejemplo, aunque carece de aviones de combate disponibles, ha expresado su interés en participar en el destacamento español con apoyos terrestres.

Este nuevo compromiso vendrá a sumarse al papel cada vez más importante que España ha asumido en la operación de la OTAN en Afganistán. El pasado 31 de mayo se puso en marcha el mando regional de ISAF en el oeste, bajo el mando del general de brigada italiano Guiseppe Santangelo, del que depende la base de apoyo avanzado de Herat (donde ya hay 375 militares españoles) y cuatro equipos provinciales de reconstrucción (PRT), entre ellos el del Qal-i-Naw, también bajo responsabilidad española.

Además, España reforzará su contingente en Afganistán con hasta 500 efectivos durante tres meses con motivo de las elecciones legislativas del próximo 18 de septiembre. La OTAN había pedido el envío de cuatro batallones, que serán aportados por Holanda, Rumania, España y EE UU.

El ministro de Defensa, José Bono, que hoy se reúne en Bruselas con sus homólogos de la OTAN, condicionará la decisión definitiva a la consulta que el próximo día 22 hará a la Comisión de Defensa del Congreso. Es más que probable, no obstante, que el batallón se despliegue en Herat y que proceda de la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable (Brilat).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de junio de 2005