Un grupo de prostitutas negocia integrarse en el sindicato CC OO para defender sus derechos laborales

Están convencidas de que su trabajo no se considera digno, y que se las acepta, pero se las margina. Por ello, un grupo de trabajadoras sexuales mantiene conversaciones con el sindicato CC OO para integrarse en la Secretaría de la Mujer y defender desde allí sus derechos laborales. "Y nuestras obligaciones", añade Justine Abellán, una de las impulsoras de la iniciativa e integrante de la asociación Àmbit Prevenció.

Aunque alguna de las promotoras de la idea forma parte de asociaciones, el proyecto de crear una sección sindical para la profesión no surgió de ninguna organización concreta, sino del propio sindicato y de un grupo de prostitutas a título individual. La razón: "En el colectivo de las trabajadoras sexuales la participación es muy difícil, por el estigma que arrastran", argumenta Clarisa Velocci, de la asociación Genera, que se dedica a defender los derechos de las trabajadoras sexuales.

La creación de un sindicato, o en este caso de una sección sindical, se ha intentado en ocasiones anteriores y siempre ha sido un fracaso. Ahora, sin embargo, el impulso parece definitivo, como explica la responsable de la Secretaría de la Mujer de CC OO en Cataluña, Mercè Civit: "Se trata de crear un espacio que agrupe y donde puedan hacer valer sus derechos laborales y como ciudadanas". Civit espera que la integración del sector en Comisiones sea una realidad a finales de este mes.

La afiliación sindical de las prostitutas es uno de los asuntos que se tratan durante el encuentro que unas 50 trabajadoras sexuales y representantes de entidades de toda España relacionadas con la prevención, la sanidad o los derechos humanos mantienen desde ayer en Barcelona. Con el título Encuentro de derechos humanos, trabajo sexual y VIH, las jornadas terminan hoy y han sido organizadas por el Grupo de Trabajo Sexual de la asociación Red 2002.

Su objetivo es que las entidades participantes, a las que también acompañan técnicos municipales y juristas, elaboren un documento común con las reivindicaciones del sector. Sobre la mesa figura, sobre todo, la exigencia de que cualquier administración pública escuche su voz a la hora de tomar decisiones que afecten al colectivo. "Los políticos presuponen lo que nosotros queremos o pedimos y cuando hacen leyes no nos preguntan nada", resumió ayer Margarita Carreras, trabajadora sexual, durante la apertura del encuentro. "Ya es hora de que alguien nos escuche", añadió.

Sobre la firma

Clara Blanchar

Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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