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La Generalitat prohibirá regar con agua corriente si persiste la sequía

Los últimos 10 meses han sido los menos lluviosos desde 1945

A pesar de las lluvias de ayer, los últimos 10 meses han sido los más secos desde 1945, lo que ha puesto Cataluña en una situación más que preocupante ante el verano que se avecina. Para minimizar este problema, el Gobierno catalán aprobó ayer un decreto que, de empeorar la situación, limitará el riego de calles, zonas agrícolas y campos de golf para garantizar el suministro de agua a la población.

El nuevo decreto establece cuatro fases, desde la de normalidad hasta la de emergencia pasando por la de excepcionalidad 1 y 2. Para tranquilizar a la población, el consejero de Medio Ambiente, Salvador Milà, explicó ayer que en estos momentos la situación es de "normalidad", aunque la fase de excepcionalidad 1 podría activarse en breve si las lluvias de los últimos días no se reproducen en las próximas jornadas.

De activarse esta fase, no habrá restricciones de agua para el consumo doméstico, pero sí notarán sus efectos los agricultores, los ayuntamientos y el sector turístico. Los primeros, especialmente los de las cuencas más afectadas por la sequía, se verán obligados a regar una parte o la totalidad de sus cultivos con aguas residuales depuradas.

Los ayuntamientos no podrán utilizar agua potable para hacer funcionar las fuentes ornamentales. Asimismo, sólo se usará agua potable para limpiar las calles cuando sea imprescindible por motivos higiénicos, mientras que el riego de los parques públicos se reducirá "al mínimo indispensable", explicó el consejero Milà. Los ayuntamientos que opten por utilizar aguas subterráneas para estos fines tendrán que desinfectarlas previamente.

Ante la probable situación de excepcionalidad, los 40 campos de golf existentes en Cataluña también se verán afectados. Éstos sólo podrán regarse con normalidad si disponen de sistemas de reutilización de agua. En caso contrario, los campos de golf sólo podrán recibir un máximo de 840 metros cúbicos de agua por hectárea. El desembalse de agua para realizar prácticas deportivas sólo será posible si el agua puede ser recogida en tramos inferiores del río.

La población en general sólo verá limitado el acceso al agua si se activa la situación de emergencia, algo que el Gobierno no prevé para antes de otoño ni en la situación más pesimista. De hecho, el primer consejero, Josep Bargalló, destacó ayer que las medidas anunciadas tienen carácter "preventivo" y aseguró que incluso las estadísticas más pesimistas dan por hecho que "no se llegará a una situación de emergencia".Para aplicar restricciones de agua en el ámbito doméstico, el decreto aprobado ayer sería insuficiente. Llegado el caso, el Gobierno debería elaborar un nuevo decreto que detallara las medidas de emergencia, algo que ayer Bargalló consideró improbable. Y es que, si bien la situación en bosques y cultivos es crítica, los embalses catalanes en su conjunto permanecen al 46,5% de su capacidad. Sin encontrarse en una situación crítica, la situación de los embalses preocupa especialmente a los responsables de medio ambiente porque mayo es, tradicionalmente, el mes en que más agua tienen acumulada por efectos del deshielo.

Los pantanos que más están sufriendo los efectos de la sequía son los que abastecen de agua el área metropolitana de Barcelona (Sau y La Baells). Estos pantanos se nutren de los caudales del Ter y del Llobregat, dos ríos que esta primavera apenas han visto llegar agua procedente del deshielo por el invierno excepcionalmente seco que ha vivido el Pirineo.

Si las lluvias no llegan en lo que queda de primavera, las zonas más proclives a sufrir restricciones serán las que se abastecen de los ríos Muga, Ter y Llobregat. En estas zonas, la Generalitat pide a ayuntamientos y particulares que utilicen, siempre que sea posible, aguas subterráneas antes que recursos hídricos procedentes de los cursos fluviales. En la zona de Tarragona, en cambio, la petición del Departamento de Medio Ambiente es optimizar el agua procedente del minitrasvase del Ebro antes que explotar más las capas freáticas.

La agricultura, amenazada

Por otra parte, el Informe sobre el cambio climático en Cataluña, que presentó ayer el primer consejero de la Generalitat, Josep Bargalló, alerta de que la previsible disminución de la disponibilidad de agua, causada por el calentamiento global del planeta, constituirá "una amenaza para la agricultura y la silvicultura catalanas".

El estudio destaca, sin embargo, que a corto y medio plazo la disminución de los recursos hídricos será causada más por "las variaciones de la demanda y los cambios en los usos del territorio que por las influencias del cambio climático". Los principales deltas de la costa catalana y las marismas litorales aparecen también como "zonas amenazadas directamente por los cambios locales en la climatología". La previsible aceleración de los procesos naturales de erosión y la mayor frecuencia de inundaciones ponen en peligro la biodiversidad de estas zonas, aseguran los autores del informe, que destacan la necesidad de anticiparse con suficiente antelación para frenar los efectos del cambio climático. Los expertos alertan de que los mismos riesgos corren las playas catalanas, mientras que el turismo de invierno también corre peligro porque el aumento de temperaturas limitará la presencia de nieve sólo a las cotas más altas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de mayo de 2005