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Genovés dibuja sus sueños y convierte en una escultura su popular cuadro de 'El abrazo'

Bancaixa expone 57 obras realizadas por el artista valenciano de 1994 a 2004

Desde la antológica organizada por el IVAM en 1992 no había habido una "exposición amplia" de la obra del Joan Genovés en su ciudad natal, Valencia. Lo recordaba ayer emocionado el propio artista con motivo de la presentación de la muestra que viene a cubrir este hueco. De hecho, la Fundació Bancaixa ha reunido 57 obras realizadas por Genovés entre 1994 y 2004. Se trata de la última producción del reputado creador que incluye la novedosa serie de dibujos elaborados a partir de sus sueños diarios o la escultura de su popular cuadro El abrazo, de 1976.

Juan Genovés. Pinturas, dibujos y esculturas. 1994-2004, que se podrá ver hasta el 3 de julio, se divide en varios apartados, según explicó el comisario Manuel García. El primero recoge una etapa de pintura en la que continúa reflexionando sobre el hombre y su soledad; en el segundo se reinterpreta la figura con colores básicos como el amarillo, el rojo y el negro, en la que inscribiría la obra Les voltes; en el tercero se exhiben los 366 dibujos polícromos, uno por cada día del año bisiesto de 1996, inspirados en los sueños de Genovés (1930).

"Con esta aventura pretendí hacer esa cosa tan difícil y tan mágica que es trasladar a las dos dimensiones del papel lo que tenemos en la cabeza", explicó. De modo que se convirtió en una suerte de "fotocopiadora de sueños para evitar olvidarlos".

El recorrido expositivo continúa con la escultura de bronce y base de yeso de El abrazo, el famoso cuadro de Genovés convertido en emblema de la reconciliación y la amnistía tras la muerte de Franco. La escultura se exhibe por primera vez.

El último apartado reúne la obra más reciente de múltiples técnicas. También se exhibe una serie de fotografías que Josep-Vicent Rodríguez ha hecho de Genovés en el que fue su barrio, El Cabanyal.

Genovés invitó a los espectadores a "tomarse la pintura con calma, ya que el cuadro es como un espejo para mirar y mirarnos nosotros mismos". La pintura es una "máquina de pensar", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de mayo de 2005